Lezama

Lezama es un encantador municipio del País Vasco, situado en la provincia de Vizcaya, dentro de la comarca del Gran Bilbao. Ubicado en el valle de Asúa, este lugar combina historia, paisaje y tradición. Por el valle discurre el río Asúa, que da forma a una zona central llana rodeada por dos alineaciones montañosas que enmarcan su entorno natural.

Antiguamente, Lezama era conocida como Santa María de Lezama y formaba parte de la merindad de Uribe. Sus orígenes se remontan a tiempos medievales, algo que puede verse en las numerosas casas solares y torres de linaje que aún se mencionan en su historia. Entre las más antiguas destacan la casa de Basabil y la de Arechavaleta, que según la tradición fueron fundadas en el siglo X por los dos hijos del capitán Emengoa. También se menciona la casa solar de Oxangoiti, edificada en el año 1024 por un tal Percibo Caballero.

De esta última se dice que desciende el autor y primer propietario de la Torre de Lezama, uno de los símbolos más reconocibles del municipio. Esta torre albergó a uno de los linajes más importantes del Señorío de Vizcaya y dio nombre a la antigua anteiglesia, que fue cabeza de bando en tiempos pasados. Pedro Ruiz de Lezama la reconstruyó y amplió en 1360, convirtiéndola en un referente arquitectónico y familiar de la zona.

La iglesia parroquial de Santa María, levantada en el siglo XIII por la casa solar de Oxangoiti, es otro de los elementos más importantes del patrimonio local.

En cuanto a su nombre, Lezama ha tenido algunas variaciones a lo largo del tiempo. Hasta 1916, el municipio se llamaba simplemente Lezama, año en el que pasó a denominarse oficialmente Santa María de Lezama. En 1982, recuperó su nombre original, que conserva hasta hoy.

Un hecho más reciente que dio gran notoriedad al municipio fue el traslado de los campos de entrenamiento del Athletic Club de Bilbao a Lezama en 1971. Desde entonces, las instalaciones de Lezama se han convertido en un referente del fútbol vasco y en el lugar donde se forman las futuras promesas del Athletic, lo que ha vinculado el nombre de la localidad para siempre con el deporte y la pasión rojiblanca.

Hoy, Lezama combina su pasado histórico con la serenidad de su entorno natural. Para los peregrinos que recorren el Camino del Norte, este municipio representa una parada con historia, donde el eco de los antiguos linajes convive con el espíritu joven del deporte y la tranquilidad de un valle que conserva la esencia del País Vasco más auténtico.

CAMINO DEL NORTE

Gernika-Lumo

Guernica y Luno, oficialmente Gernika-Lumo, es un municipio vizcaíno que se encuentra en la comarca de Busturialdea, en pleno corazón del área natural de Urdaibai. Esta villa combina historia, naturaleza y cultura, convirtiéndose en un lugar de parada obligada para quienes recorren el Camino del Norte. Situada a orillas de la ría de Guernica, donde el río Oca llega al mar, y rodeada de un paisaje protegido, la villa es también símbolo de identidad y libertad para los vizcaínos.

El Árbol de Guernica es el emblema más famoso de la villa. Bajo sus ramas se reunían durante siglos las Juntas Generales de Vizcaya y allí juraban los señores de Vizcaya respetar los fueros antes de ser proclamados reyes de Castilla. Esta tradición, que comenzó en la anteiglesia de Luno en un paraje llamado Gernikazarra, ha convertido al roble en un símbolo de democracia y libertad admirado por personajes históricos como Rousseau, John Adams, Wordsworth, Tirso de Molina o el bardo Iparraguirre. Hoy sigue siendo protagonista: bajo su sombra juran su cargo los lehendakaris, presidentes del Gobierno Vasco, y la Casa de Juntas, construida entre 1826 y 1833, sigue siendo la sede de las Juntas Generales de Vizcaya.

La historia reciente de Guernica también es conocida en todo el mundo. El 26 de abril de 1937, durante la Guerra Civil Española, la villa fue bombardeada por la Legión Cóndor alemana, causando 124 víctimas civiles. Este ataque inspiró a Pablo Picasso a crear su obra Guernica, presentada en la Exposición Internacional de París. Hoy, esta memoria se mantiene viva en la Fundación Museo de la Paz, que explica no solo el bombardeo, sino también el significado de la paz, y en el Mural del Guernica, una reproducción de la obra de Picasso que recuerda el compromiso de la villa con la memoria y la justicia.

Además de su importancia histórica, Guernica tiene un patrimonio monumental muy rico. La iglesia parroquial de Santa María, construida entre 1418 y 1715, es uno de los mejores ejemplos del gótico vasco, con un estilo que combina fuerza y elegancia. El Parque de los Pueblos de Europa, inaugurado en 1991, mezcla naturaleza y arte: alberga esculturas como Gure Aitaren Etxea de Eduardo Chillida, un homenaje a la paz y orientado hacia el Árbol de Guernica, y la Gran figura en un refugio de Henry Moore, una obra impresionante en bronce de 20 toneladas.

La villa también conserva refugios antiaéreos de la Guerra Civil. La antigua Fábrica Astra, donde se producían pistolas, cuenta con su propio refugio y se ha transformado en un espacio de creación cultural. Otros refugios, como los del Pasealeku o la fábrica TdG, han sido restaurados y se pueden visitar, recordando a los visitantes la historia reciente de la villa y su resiliencia.

En el ámbito civil, destacan edificios como el Palacio Alegría, reconstruido en el siglo XVIII y hoy sede del Museo Euskal Herria, dedicado a la historia y cultura vasca. El Frontón Jai Alai, uno de los mejores frontones de Euskadi, acoge la escuela de cesta punta y eventos deportivos con capacidad para 1.500 personas. La villa también cuenta con palacios, casas y torres con fachadas de piedra y balcones de hierro forjado que hablan de su tradición noble, como la Casa de Juntas, el Palacio Alegría y muchas otras construcciones que se entrelazan con el casco histórico.

Visitar Guernica es un viaje a través del tiempo: desde la sombra del Árbol de Guernica hasta los ecos del bombardeo, pasando por iglesias, museos, parques y palacios. La villa ofrece un recorrido único donde la historia, la memoria, el arte y la naturaleza se encuentran, haciendo de cada paso una experiencia inolvidable para quienes recorren el Camino del Norte.

CAMINO DEL NORTE

Markina-Xemein

Marquina-Jeméin, conocida en euskera como Markina-Xemein, es una villa vizcaína situada en el extremo nordeste de la provincia de Vizcaya, justo donde el río Artibai se encuentra con su afluente Urko, en el límite con Guipúzcoa. La villa, que ostenta el título de «muy noble y muy leal», está rodeada de un terreno accidentado, salpicado de montes que alcanzan los 800 o 900 metros, y ofrece un paisaje que combina la fuerza de la naturaleza con la riqueza de la historia. Su ubicación en el Camino de Santiago por la costa ha dejado en la villa un legado monumental que invita a recorrerla con calma y a descubrir sus rincones más secretos.

El patrimonio religioso de Marquina-Jeméin es impresionante. La iglesia de Santa María de la Asunción de Jeméin, del siglo XVI, es una de las más grandes de Vizcaya. Su estructura renacentista, con tres naves y bóvedas de crucería, la planta rectangular y la cabecera cuadrada, impresiona por su armonía y amplitud. El coro y la sacristía, construidos en el siglo XVII, y su retablo mayor manierista hacen de esta iglesia un verdadero tesoro. El convento e iglesia de la Merced, con convento del siglo XVII y iglesia del XVIII, alberga un retablo de 1827 realizado por Alejandro Valdivieso, mientras que el convento e iglesia de San José se levanta sobre la antigua casa torre de los condes de Peñaflorida, con el jardín convertido en iglesia.

Otro lugar destacado es el Conjunto monumental del Carmen, formado por convento, iglesia y fuente, que se abre a la plaza donde hoy se encuentra la casa consistorial. Fundado en 1691 por Ignacio Munibe y Axpe, fue cuartel de los franceses en 1808 y permaneció sin orden religiosa de 1839 a 1869. Su iglesia, terminada en 1724, conserva altares barrocos y bóvedas de lunetas y cupulillas, mientras que la fuente, coronada por la figura del Niño Jesús de Praga desde 1923, aporta un toque de delicadeza y devoción popular.

El humilladero de Santa Cruz, conocido como eliza txiki, es un pequeño rincón de recogimiento del siglo XVI que recibía a los peregrinos a su entrada al pueblo, mientras que numerosas ermitas repartidas por los barrios recuerdan la organización de las antiguas cofradías y la importancia de la fe en la vida cotidiana de la villa.

El cementerio de Marquina-Jeméin, de 1851, es otro ejemplo de cómo el arte y la historia se mezclan en esta villa. Con un estilo neoclásico con influencias diversas, diseñado por Mariano de Lascuráin, combina pórticos con sepulturas ligadas a las casas del pueblo, dejando espacio central para panteones destacados, como el del XII conde de Peñaflorida, José María Munibe y Aranguren. Su capilla alberga una escultura de Cristo del siglo XVI y forma parte del patrimonio nacional junto con Santa María de la Asunción.

El patrimonio civil no se queda atrás. El Palacio de Solartecua o Palacio de Mugartegui, construido en 1666, es hoy la casa consistorial y conserva la estructura original sobre la muralla medieval, con su fachada barroca, balcones de hierro forjado y escudos de armas. Otros palacios como el Andonaegi, con un gran escudo, el Ansotegi, de estilo gótico, o el Murga, que integra la torre Bidarte, muestran la riqueza y diversidad de la arquitectura urbana. Entre las casas torre destacan la Torre Antxia, con saeteras y muros defensivos, y la Torre de Barroeta, reconstruida tras el incendio del siglo XVI. La Torre de Ugarte mantiene las aspilleras y un recuerdo de su ferrería, mientras que el Palacio Patrokua o Villa Gaytán, a orillas del río Urko, combina un estilo neoclásico con ampliaciones modernas y alberga hoy el centro educativo Lea Artibai Ikastetxea.

No podemos olvidar la riqueza rural de Marquina-Jeméin. Los hórreos, caseríos y casas torre como el de Ubilla o el Hormaetxe en Meabe muestran la tradición constructiva vasca y la vida ligada a la tierra. Cada edificio, cada piedra, refleja siglos de historia, costumbres y una forma de vivir que sigue presente en la villa.

Visitar Marquina-Jeméin es recorrer un lugar donde la historia y la vida se sienten en cada esquina. Desde los conventos y palacios hasta las ermitas y torres, todo habla de nobleza, fe y tradición. Caminar por sus calles es también seguir los pasos de los peregrinos del Camino del Norte, descubriendo rincones que combinan arquitectura, paisaje y memoria histórica. En Marquina-Jeméin, cada visita se convierte en un viaje en el tiempo y en un encuentro con la esencia de Vizcaya.

CAMINO DEL NORTE

LEZAMA

Lezama Lezama es un encantador municipio del País Vasco, situado en la provincia de Vizcaya, dentro de la comarca del Gran Bilbao. Ubicado en el valle de Asúa, este lugar combina historia, paisaje y tradición. Por el valle discurre el río Asúa, que da forma a una zona central llana rodeada por dos alineaciones montañosas… Continue reading LEZAMA

GERNIKA-LUMO

Gernika-Lumo Guernica y Luno, oficialmente Gernika-Lumo, es un municipio vizcaíno que se encuentra en la comarca de Busturialdea, en pleno corazón del área natural de Urdaibai. Esta villa combina historia, naturaleza y cultura, convirtiéndose en un lugar de parada obligada para quienes recorren el Camino del Norte. Situada a orillas de la ría de Guernica,… Continue reading GERNIKA-LUMO

MARKINA-XEMEIN

Markina-Xemein Marquina-Jeméin, conocida en euskera como Markina-Xemein, es una villa vizcaína situada en el extremo nordeste de la provincia de Vizcaya, justo donde el río Artibai se encuentra con su afluente Urko, en el límite con Guipúzcoa. La villa, que ostenta el título de «muy noble y muy leal», está rodeada de un terreno accidentado,… Continue reading MARKINA-XEMEIN

El fin: acción beneficiosa. La economía ciencia de medios

FUNDAMENTOS DEL VALOR ECONÓMICO Texto original del autor en el idioma castellano (español europeo): El fin: acción beneficiosa. La economía ciencia de medios Por medio de sus operaciones, de sus acciones, las personas al­canzan su fin, se relacionan entre sí, mejoran. A través de la acción, de la perfección de la acción, el hombre logra… Continue reading El fin: acción beneficiosa. La economía ciencia de medios

La necesidad de considerar los fines en el trabajo – La nécessité de prendre en considération les finalités dans le travail.

 La necesidad de considerar los fines en el trabajo El factor más escaso y necesario es el trabajo humano. De los bienes naturales y artificiales sólo pueden educirse sus idoneidades mediante la acción del trabajo humano que las fecunda. Y tiene que ser la acción del trabajo humano, porque sólo el ser humano es capaz… Continue reading La necesidad de considerar los fines en el trabajo – La nécessité de prendre en considération les finalités dans le travail.

Deba

Deva (oficialmente en euskera: Deba) es una hermosa villa costera del noroeste de Guipúzcoa, en el País Vasco. Se encuentra justo donde el río Deva se abre al mar Cantábrico, rodeada de montes y de un paisaje que parece hecho para disfrutar despacio. Su costa es de las más llamativas del norte, con la famosa rasa mareal que se extiende hasta Zumaya y ofrece vistas espectaculares cuando baja la marea.

Durante siglos, su puerto fue un punto importante para el comercio. Hoy, ese mismo puerto acoge embarcaciones deportivas y de recreo, y su gran playa y la alameda se han convertido en lugares de encuentro para vecinos, viajeros y peregrinos del Camino del Norte, que aquí encuentran descanso, historia y mar.

Bajo sus montes, Deva guarda un patrimonio arqueológico de enorme valor. En su entorno se hallan varias cuevas prehistóricas, entre ellas Ekain, Ermitia, Urteaga, Arbil y Praileaitz, que han revelado pinturas rupestres, restos humanos y objetos rituales de distintas épocas. La más célebre, la cueva de Ekain, se considera una joya del arte paleolítico, comparable a Lascaux o Altamira, con magníficas figuras de caballos del Magdaleniense. Muy cerca, Praileaitz destaca por sus misteriosos collares rituales y sus pinturas simbólicas en rojo, posiblemente relacionadas con antiguos chamanes. Estos hallazgos, junto con los de otras cavidades como Ermitia o Urteaga, confirman que el valle de Deva fue habitado desde hace más de 12 000 años. Como testimonio visible de aquel pasado remoto, en el camino hacia el barrio de Endoia se alza el monolito de Arluze, una gran piedra caliza que parece guardar en silencio la memoria de aquellos primeros pobladores.

Deva es también un punto destacado del Camino de Santiago por la costa, y lo ha sido desde hace siglos. La iglesia de Santa María, construida entre los siglos XV y XVII, es una joya gótica con una portada policromada impresionante, un claustro que fue el primero de su estilo en Guipúzcoa y un retablo mayor lleno de detalles, obra de Bernabé Cordero en 1662. Muy cerca, el Santuario de Icíar, del siglo XIII, guarda una venerada imagen románica de la Virgen y un retablo plateresco tallado en madera que transmite una serenidad especial.

Uno de los lugares más ligados al espíritu del Camino es el Convento Hospital de Sasiola, fundado entre los siglos XVI y XVII y declarado monumento provincial en 1964. Fue convento de los Frailes Menores Observantes y hospital de peregrinos del Camino de Santiago de la costa. En un principio se pensó construirlo en Icíar, pero tras la oposición del cabildo, un vecino, Juan Pérez de Licona, donó los terrenos y astilleros de Sasiola, situados entre Deva y Mendaro, a orillas del río. Allí ya existían antiguas edificaciones y una ermita dedicada a Nuestra Señora de la Piedad. El edificio, de estilo gótico, conserva un retablo mayor de madera de nogal del siglo XVII, barroco y semejante al del convento de Vidaurreta. Más allá de su valor artístico, el convento representa la esencia del Camino: un lugar de acogida, descanso y fe para quienes venían de lejos.

El Puente de Deva-Motrico es otro símbolo de esta conexión entre caminos y épocas. Inaugurado en 1866, formaba parte de la ruta costera entre las capitales vascas. Tiene tres arcos y un añadido que sustituyó en 1951 al tramo levadizo por donde antaño pasaban los barcos río arriba. Está protegido como Bien Cultural dentro del Conjunto Monumental del Camino de Santiago, y su restauración en 2022 fue reconocida con el Premio Europeo de Patrimonio Europa Nostra por su excelente conservación.

El casco histórico de Deva también guarda edificios con mucho carácter. El Ayuntamiento, de 1747, diseñado por Ignacio de Ibero, es un elegante edificio barroco de piedra caliza con balcones y escudos. La Casa Aguirre o Palacio de Valmar, la Casa Aldazabal y la Casa de Báñez muestran la riqueza arquitectónica de la villa, mientras que la Plaza del Mercado, de principios del siglo XX y hoy Monumento del País Vasco, mantiene vivo el pulso cotidiano. En los alrededores aún se conservan antiguos caseríos, como el Arriolabeñe, del siglo XVI, que hablan de la vida rural y de la historia más cercana de la comarca.

Caminar por Deva es viajar en el tiempo. Desde las cuevas prehistóricas hasta los templos góticos, desde los puentes del siglo XIX hasta las casas de piedra del casco antiguo, todo parece conectado por una misma energía: la del mar, la hospitalidad y el paso de los peregrinos. Deva no es solo una etapa del Camino del Norte; es un lugar para detenerse, respirar y sentir cómo la historia y la naturaleza se entrelazan junto al Cantábrico.

CAMINO DEL NORTE

DEBA

Deba Deva (oficialmente en euskera: Deba) es una hermosa villa costera del noroeste de Guipúzcoa, en el País Vasco. Se encuentra justo donde el río Deva se abre al mar Cantábrico, rodeada de montes y de un paisaje que parece hecho para disfrutar despacio. Su costa es de las más llamativas del norte, con la… Continue reading DEBA

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