
Palacio Arzobispal
Este palacio, con aspecto de fortaleza, comenzó a levantarse en el siglo XIII por orden del arzobispo Jiménez de Rada. Su idea era sencilla pero ambiciosa: ofrecer un lugar digno donde alojar a los arzobispos y a los reyes cuando visitaban Alcalá.

A lo largo del tiempo, el Palacio Arzobispal ha sido escenario de momentos clave de nuestra historia. Aquí se celebraron importantes reuniones, como Cortes y Concilios, y también nacieron personajes tan destacados como la infanta Catalina de Aragón (1485) o el emperador Fernando I de Habsburgo (1503).
Pero quizá uno de los momentos más recordados ocurrió el 20 de enero de 1486, cuando Isabel la Católica se reunió por primera vez con Cristóbal Colón entre estas paredes. Fue una charla decisiva que acabaría cambiando el rumbo del mundo.
De aquel antiguo palacio-fortaleza queda hoy, como testigo del esplendor renacentista, su hermosa fachada principal, obra de Alonso de Covarrubias en el siglo XVI. Esta fachada, hoy rehabilitada, es lo único que se conserva tras el incendio de 1939, que destruyó el interior del edificio, así como obras de arte y documentos de gran valor.
Hoy, quienes recorren la Ruta complutense del Camino de Santiago pueden detenerse ante este emblemático edificio y sentir que, al igual que aquellos personajes históricos, también forman parte de un viaje con propósito. El palacio no es solo una joya arquitectónica: es un lugar cargado de historia, ideal para hacer una pausa y dejarse inspirar.

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