
Puente romano
En la antigua calzada romana que unía Simancas y Coca se sitúa un verdadero tesoro histórico: el puente de Sieteiglesias.
Lo que hace a este puente tan especial es su inusual forma quebrada: más alto en su centro que en sus extremos. Una ingeniosa solución diseñada por los antiguos romanos para domar el furor de las aguas, demostrando así su avanzado conocimiento de la ingeniería.
Originalmente construido con siete arcos, hoy solo podemos contemplar cinco de ellos, pues el paso del tiempo y la arena depositada por el río han ocultado dos de ellos. Este puente marca el final del trayecto del río Adaja antes de unirse al Eresma, en el pintoresco lugar conocido como “El Pico”, a apenas 500 metros de distancia.
Si está recorriendo la Ruta Complutense del Camino de Santiago, este puente romano es un detalle imprescindible en su itinerario. Aquí, historia, naturaleza y arte se fusionan para ofrecer una experiencia inolvidable a todos los peregrinos y visitantes.

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