
Mariano Quintanilla y Romero:
el hombre que amó Segovia
En el corazón de Segovia, el 22 de noviembre de 1896, nació un hombre destinado a dejar una huella indeleble en la historia de su ciudad. Mariano Quintanilla y Romero fue mucho más que un simple intelectual: fue un hombre de múltiples facetas, dedicado a la política, la poesía, la enseñanza y la filosofía. Su talento y erudición le valieron la distinción de ser miembro de la prestigiosa Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Desde sus primeros años, Quintanilla demostró una pasión desbordante por la historia de Segovia. Conocía cada rincón del casco antiguo, cada casa, cada historia de sus antiguos habitantes y hasta el año en que fueron construidas. Su memoria y su dedicación a las investigaciones le permitieron convertirse en el historiador oficial de la ciudad.
Su legado literario es impresionante: 66 libros dedicados a la historia de Segovia y su provincia. Entre ellos destacan sus famosos Estudios Segovianos. Pero Quintanilla no se limitó a ser un erudito local; su pensamiento humanista y su defensa de la libertad humana le valieron reconocimiento a nivel nacional. Su concepción del mundo y de la vida se convirtió en la base de su pensamiento sobre España.
La poesía ocupó un lugar especial en su corazón. En 1930, la Universidad Popular Segoviana publicó Poemas de Ayer, una colección que recoge numerosos versos de este apasionado poeta.
Mariano Quintanilla y Romero falleció en Segovia el 22 de agosto de 1969, dejando un legado que continúa vigente. Su contribución a la cultura y la historia de Segovia es innegable, y su memoria vive en cada página de los libros que escribió y en cada calle de la ciudad que tanto amó.
Hoy, los peregrinos pueden recorrer parte del territorio que tanto estudió y amó Quintanilla, conectando así el pasado con el presente a través de la cultura y la tradición.

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