
Leyenda del Cristo de Santiago
En el Museo Diocesano de Segovia reposa hoy una imagen de Cristo crucificado, procedente de la desaparecida iglesia de Santiago, que guarda una leyenda.
Según nos cuenta la leyenda, en la antigua y noble ciudad de Segovia vivía una joven de excepcional virtud. Su pureza y belleza atrajeron el amor desenfrenado de un joven que, enloquecido por sus sentimientos, cometió innumerables faltas. La muchacha, temerosa de las consecuencias de sus actos, pasaba sus días en angustia, rezando frente al Cristo de Santiago.
Un día, mientras la joven oraba, el desesperado amante se acercó a ella y le hizo una promesa: si ella le concedía su amor, se casaría con ella. La doncella, desesperada y confusa, accedió a su súplica. Pero una vez conseguido lo que anhelaba, el joven no tuvo intención alguna de cumplir su promesa matrimonial.
Entonces, la muchacha decidió denunciar al traidor ante el obispo. Cuando éste preguntó por testigos, la joven señaló al Cristo de Santiago. Sorprendentemente, el obispo decidió pedirle juramento al sagrado personaje. Y fue entonces cuando el milagro tuvo lugar: el Cristo, en señal de veracidad, desclavó su mano y la posó sobre los Evangelios.
Esta fascinante historia forma parte de la rica tradición de Segovia y del Camino de Santiago, donde cada imagen y cada leyenda guardan un secreto que espera ser desvelado por los peregrinos que transitan por estas antiguas tierras.

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