
Los huesos de Blanca de Navarra
A pesar de que Santa María la Real de Nieva no goza de muchas leyendas, alberga una historia singular que atraviesa los siglos. Su protagonista: una reina cuyo cuerpo real descansa en su suelo desde hace más de cinco siglos.
La iglesia-monasterio de Santa María la Real de Nieva es el escenario de esta fascinante historia. Aquí, en su capilla mayor, se encuentra el sepulcro de doña Blanca, reina de Navarra. Su historia comenzó de manera inesperada el primero de abril de 1441, cuando, durante un viaje, la soberana falleció en el pueblo.
Aunque la reina había expresado su deseo de ser enterrada en Uxué, su querido pueblo natal en Navarra, el destino decidió de otra manera. Sus restos encontraron reposo en la iglesia de Santa María la Real de Nieva. Pero la historia no termina aquí.
Durante siglos, los restos de la reina permanecieron en el olvido hasta 1994, cuando fueron descubiertos. Un equipo de expertos realizó exhaustivos estudios y comparaciones con los restos de su hijo, don Carlos, príncipe de Viana, para confirmar su autenticidad.
Finalmente, en 1997, después de numerosos estudios científicos, se confirmó sin duda alguna que se trataba de los restos de la reina navarra. Después de este reconocimiento, los restos fueron devueltos a su tumba original en la iglesia-monasterio de Santa María la Real de Nieva, donde permanecen hasta el día de hoy.
Este relato nos invita a reflexionar sobre el Camino de Santiago, donde cada piedra y cada historia guardan un secreto. Los caminantes modernos, al atravesar los mismos caminos que antiguamente pisó Blanca de Navarra, encuentran en Nieva un testimonio tangible de su pasado. Sus restos, reposando en la iglesia-monasterio, se convierten en un puente entre lo legendario y lo real.

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SANTA MARÍA LA REAL DE NIEVA – ÍNDICE
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