
Almansa
Almansa, situada en el extremo oriental de la provincia de Albacete y límite con las provincias de Alicante y Valencia, se presenta como un punto estratégico del Camino de Levante, conectando el interior de Castilla-La Mancha con el litoral valenciano y otras provincias del levante español. La historia de la ciudad es antigua y rica: ya en época musulmana era una localidad de cierta relevancia, y hacia 1241 pasó al control del príncipe don Alfonso. Para 1476 quedó incorporada definitivamente a la Corona de los Reyes Católicos.
El casco histórico, declarado conjunto histórico-artístico, gira en torno a la enorme roca coronada por su célebre castillo, uno de los símbolos de la ciudad. La fortaleza original fue construida por los almohades con la técnica del tapial, restos de los cuales se conservan en la parte más cercana a la roca, restaurada en 2008. Durante el siglo XIV, el infante don Juan Manuel reconstruyó y reforzó algunas partes del castillo, diferenciando claramente la mampostería cristiana del tapial árabe. Más tarde, Juan Pacheco, primer marqués de Villena, le dio la forma actual con la torre del homenaje, las torres semicirculares de las murallas y la barbacana defensiva. Este castillo fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1921.
Junto al castillo se encuentra la plaza de Santa María, donde se alza la imponente iglesia arciprestal de la Asunción, cuyo interior combina bóvedas de cañón y capillas laterales de estilo gótico, con la cabecera inspirada en el Palacio de Versalles. Su torre barroca se eleva en el lado del Evangelio y, junto a la capilla de la Comunión de estilo rococó, conforma un conjunto arquitectónico de gran valor histórico y artístico. La plaza también acoge la popular fuente de los cisnes, y aquí se celebran actos tradicionales como la “conversión del moro” y la “Serenata a la Patrona”.
Casi contigua a la iglesia, se encuentra el Palacio de los Condes de Cirat, conocido como Casa Grande, del siglo XVI. Su fachada manierista, con columnas fajadas y almohadilladas, muestra influencias de la arquitectura italiana y ha sido restaurada para acoger la sede del Ayuntamiento desde 1996. A poca distancia, el Santuario de Nuestra Señora de Belén alberga la imagen de la patrona de Almansa y destaca por su templo barroco del siglo XVII y su retablo del siglo XVIII, siendo un lugar de gran devoción, especialmente en verano.
La ciudad también cuenta con otros edificios de interés, como los conventos de las Agustinas y de San Francisco, las casas de Montortal y de los Enríquez de Navarra, el Teatro Principal y el Puente de Carlos IV, que enriquecen su patrimonio civil y religioso. Para quienes recorren el Camino de Levante hacia Santiago de Compostela, Almansa ofrece una combinación única de historia, arquitectura y tradición, invitando a descubrir cada rincón de sus calles y a sumergirse en su riqueza cultural mientras avanzan en su ruta jacobea.














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