
San Martín de Valdeiglesias
San Martín de Valdeiglesias es un municipio de la Comunidad de Madrid situado en el extremo más occidental de la región, en un punto de contacto natural entre Madrid, Ávila y Toledo. Esta ubicación fronteriza ha marcado su carácter a lo largo de los siglos, convirtiéndolo en un territorio de paso y encuentro entre distintas tierras y caminos.
Aunque existen vestigios de ocupaciones anteriores, la historia documentada de San Martín de Valdeiglesias comienza en el siglo XIII, cuando se formó una pequeña aldea en torno a una ermita dedicada a San Martín de Tours. Este proceso estuvo estrechamente ligado al monasterio cisterciense de Santa María de Valdeiglesias, verdadero impulsor de la repoblación y organización del valle. Desde este enclave monástico se articuló la vida económica, social y religiosa de toda la comarca, dejando una huella profunda que aún hoy se percibe.
El patrimonio de la localidad es amplio y variado, con un importante conjunto de edificaciones religiosas. A lo largo del municipio se conservan las ermitas del Ecce Homo, Nuestra Señora de la Salud, del Rosario, de la Sangre y del Santísimo Cristo del Humilladero, espacios muy ligados a la devoción popular y a la historia cotidiana del pueblo. Destaca también la iglesia de San Martín Obispo, de estilo renacentista herreriano, diseñada por Pedro de Tolosa, aparejador de Juan de Herrera en la construcción del monasterio de San Lorenzo de El Escorial, lo que da una idea de la relevancia arquitectónica del templo.
Entre todas las construcciones, sobresale de manera especial el castillo de la Coracera, uno de los grandes símbolos de San Martín de Valdeiglesias. Se trata de una fortificación levantada a finales del siglo XV, posterior al periodo en el que la villa perteneció a don Álvaro de Luna. Tradicionalmente conocido como castillo de la Coracera por su vinculación con la familia Corcuera, el nombre se fue extendiendo con el paso del tiempo. Del conjunto destacan la fachada renacentista del patio de armas y el cuerpo adosado a la torre del homenaje, elementos que reflejan su doble función defensiva y residencial.
Para quien recorre el Camino de Levante, San Martín de Valdeiglesias se presenta como un lugar ideal para detenerse y descubrir un territorio marcado por la historia, la arquitectura y la espiritualidad. Su castillo, sus iglesias y ermitas, y el legado del antiguo monasterio convierten a esta localidad en un punto de gran interés, donde el caminante puede comprender mejor el papel de los caminos como ejes de comunicación, fe y cultura a lo largo de los siglos.











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