VERÍN 

Verín Verín es una pequeña ciudad gallega situada al sureste de la provincia de Ourense, a orillas del río Támega, en una zona estratégica muy próxima a la frontera con Portugal. Su localización, junto a las vías históricas de comunicación entre ambos países, ha convertido a Verín en un punto de paso relevante y en… Continue reading VERÍN 

CHAVES

Chaves  Chaves es una ciudad portuguesa situada en el Distrito de Vila Real, en la Región Norte y la subregión de Alto Trás-os-Montes, muy próxima a la frontera con Galicia. Su ubicación junto al río Tâmega y su larga historia la convierten en una parada de gran interés para los peregrinos del Camino de Santiago,… Continue reading CHAVES

Lalín

Lalín es una villa gallega situada en la provincia de Pontevedra y capital tanto de su municipio como de la comarca del Deza. Su ubicación en el interior de Galicia la convierte en un punto de paso importante dentro del Camino de Santiago, además de un lugar donde el peregrino puede detenerse a conocer un territorio profundamente marcado por la historia y la tradición.

El entorno de Lalín estuvo habitado desde tiempos muy remotos. La presencia de cerca de treinta castros repartidos por el municipio, junto a numerosos topónimos que delatan antiguos asentamientos hoy desaparecidos, confirma la importancia de este territorio en época prerromana. A ello se suman alrededor de un centenar de mámoas, anteriores incluso a la cultura castreña, así como diversos hallazgos prerrománicos —puntas de flecha, objetos cerámicos o herramientas— que evidencian una ocupación humana continuada desde la prehistoria.

Este pasado milenario se refleja claramente en el patrimonio monumental de la villa y su entorno. Uno de los lugares más emblemáticos es el santuario de Nosa Señora do Corpiño, una iglesia de estilo neoclásico construida en el siglo XVIII. El templo se levanta en el mismo lugar donde existió una antigua capilla vinculada a las apariciones marianas que, según la tradición, condujeron al hallazgo del cuerpo incorrupto —el corpiño— del anacoreta y ermitaño Adrián. Hoy en día, el santuario continúa siendo un importante centro de devoción popular y uno de los espacios religiosos más significativos de la comarca.

Otro de los espacios patrimoniales más relevantes es el Pazo de Liñares, situado en la parroquia de Prado. Catalogado como Bien de Interés Cultural en 2009, es uno de los lugares más visitados del municipio y alberga el Centro de Xestión do Coñecemento Arqueolóxico y el Museo Galego da Marioneta, combinando divulgación histórica y actividad cultural en un entorno señorial cuidadosamente conservado.

En pleno corazón de la villa se encuentra la iglesia parroquial de Santa María de las Dores, ubicada en la plaza de la Villa, en un pequeño alto muy próximo al conocido como kilómetro cero de Galicia, un punto simbólico que refuerza el papel central de Lalín dentro del territorio gallego. Este templo es uno de los principales referentes urbanos y espirituales de la localidad.

La identidad de Lalín también está profundamente ligada a su tradición gastronómica, representada por el Monumento al Cerdo. El cerdito Baltazar, convertido en símbolo de la villa, rinde homenaje al célebre Cocido de Lalín, uno de los platos más reconocidos de Galicia y una auténtica seña de identidad cultural.

Para quienes recorren el Camino de Santiago, Lalín ofrece una combinación equilibrada de servicios, patrimonio, cultura y tradición. Es una etapa ideal para descansar, descubrir la Galicia interior y continuar la ruta con una visión más completa de la riqueza histórica y humana de la comarca del Deza.

CAMINO DE LEVANTE

Xinzo de Limia

Xinzo de Limia es un municipio gallego situado en la provincia de Ourense, en pleno corazón de la comarca de A Limia. El término municipal está atravesado por el río Limia, un curso de agua cargado de historia y leyendas desde época romana, que define el paisaje abierto y llano de esta zona del interior de Galicia. Su ubicación lo convierte en un punto natural de paso y descanso para los peregrinos que recorren el Camino de Santiago por el interior.

Uno de los elementos más representativos de la localidad es el Puente Romano, uno de los grandes símbolos de Xinzo de Limia. De origen romano y construido en el siglo I, es uno de los pocos puentes de esta época que se conservan en Galicia. 

En el centro del municipio se encuentra la iglesia de San Pedro, un buen ejemplo de la arquitectura religiosa local. Su fachada de piedra y su torre campanario dominan el entorno urbano, mientras que en el interior se conservan interesantes obras de arte religioso que reflejan la tradición espiritual de la zona. Muy cerca, la Torre de la Pena se alza como un símbolo del pasado medieval de Xinzo de Limia. Levantada en el siglo XII, recuerda la importancia estratégica de este territorio fronterizo y su papel defensivo durante la Edad Media.

El patrimonio religioso se completa con otros templos de gran interés. El Convento de Bon Xesús de Trandeiras fue en su día un monasterio de notable relevancia. Hoy solo se conserva la iglesia, ya que el resto de dependencias monacales y el claustro se encuentran en estado ruinoso. El templo fue construido en el siglo XV y reconstruido tras un incendio en 1668, y continúa ofreciendo culto en la actualidad. La iglesia de Guntimil, a pesar de las modificaciones sufridas con el paso del tiempo, conserva fragmentos románicos que la convierten en un valioso testimonio de la herencia medieval de Xinzo. Por su parte, la iglesia de Novás representa de forma muy clara el románico rural gallego, con una estructura sencilla y decoración geométrica. En ella se aprecian influencias de la catedral de Ourense y del monasterio de Oseira, reflejando el estilo del siglo XIII en esta comarca. A todo ello se suman otras pequeñas iglesias repartidas por el municipio, que enriquecen el recorrido patrimonial del peregrino.

Más allá de su patrimonio, Xinzo de Limia es conocido por su fuerte identidad cultural. La fiesta más importante del municipio es el Entroido, el carnaval, declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional. Se trata de una celebración profundamente arraigada, que llena las calles de música, color y participación popular durante varios días. El gran símbolo del Entroido es la Pantalla, una figura única que viste camisa y calzón blancos, capa roja o negra, pañoleta —generalmente roja—, polainas negras y zapatos negros. Un elemento imprescindible del traje son las vejigas, que se hacen sonar y se sustituyen cada vez que se rompen, manteniendo viva una tradición transmitida de generación en generación.

Además del carnaval, Xinzo de Limia celebra sus fiestas patronales en honor a Santa María el 18 de julio. Son fiestas muy populares, con un marcado ambiente de calle, en las que se combinan actos religiosos, espectáculos itinerantes, fuegos artificiales y el tradicional desfile de gigantes y cabezudos, creando un entorno festivo que invita a detenerse y disfrutar de la localidad.

Hoy, Xinzo de Limia ofrece al peregrino del Camino de Santiago un entorno acogedor, con amplios paisajes, un notable patrimonio histórico y tradiciones vivas. Es un lugar ideal para hacer una pausa, conocer la Galicia interior y continuar la ruta jacobea tras haber pasado por una villa donde la historia y la vida local siguen muy presentes.

CAMINO DE LEVANTE

Chaves 

Chaves es una ciudad portuguesa situada en el Distrito de Vila Real, en la Región Norte y la subregión de Alto Trás-os-Montes, muy próxima a la frontera con Galicia. Su ubicación junto al río Tâmega y su larga historia la convierten en una parada de gran interés para los peregrinos del Camino de Santiago, combinando patrimonio, tranquilidad y un entorno acogedor.

El origen de Chaves se remonta a la época romana, cuando era conocida como Aquae Flaviae y se consolidó como un importante centro termal situado en la calzada que unía Braga con Astorga. Esta posición estratégica marcó el desarrollo de la ciudad desde el siglo I d.C., dejando un valioso legado visible aún hoy en sus puentes, restos arqueológicos y estructuras defensivas. A lo largo de los siglos, Chaves fue también ciudad fronteriza y escenario de conflictos, lo que explica la presencia de murallas, castillos y fortificaciones.

Uno de los grandes símbolos de la ciudad es el Puente Romano de Aquae Flaviae, también conocido como Puente de Trajano. Construido por orden del emperador romano, cruza el río Tâmega y sigue siendo utilizado por los peatones, destacando por su excelente estado de conservación y su imponente presencia. Muy cerca se encuentran los restos de las antiguas termas romanas, que recuerdan la importancia de Chaves como ciudad termal en la Antigüedad.

El casco histórico gira en torno a la Praça de Camões, una elegante plaza empedrada rodeada de edificios señoriales, fachadas tradicionales y el ayuntamiento. En este entorno se localiza el Museu da Região Flaviense, instalado en un antiguo palacio, donde se puede recorrer la historia local desde la época romana hasta la actualidad. En la misma plaza destacan la Capela da Senhora da Cabeça y la Santa Casa da Misericórdia, ejemplos del patrimonio religioso y asistencial de la ciudad, con ricos interiores decorados con retablos y azulejos.

Muy cerca se alza la Igreja de Santa Maria Maior, uno de los templos más antiguos de Chaves, de origen románico, que conserva elementos como su pórtico, la pila bautismal y restos de frescos antiguos. Caminando unos minutos se llega al Castillo de Chaves, del que hoy se conserva la torre del homenaje medieval. Desde lo alto se obtienen bellas vistas del casco antiguo y del valle del Tâmega, y en su interior alberga un museo militar que repasa la historia defensiva de la región.

Otro elemento destacado es el pelourinho, situado en la Praça da República, una columna de piedra del siglo XVI declarada Monumento Nacional, símbolo de la antigua autonomía municipal. Pasear por las calles del centro histórico permite descubrir una agradable mezcla de casas tradicionales, balcones de hierro forjado y rincones llenos de vida que hacen de Chaves una ciudad especialmente fotogénica.

En el entorno de la ciudad se conservan importantes fortificaciones que recuerdan su papel estratégico a lo largo de los siglos. Destaca el Forte de São Francisco, una fortificación del siglo XVII construida durante las guerras de restauración portuguesas, hoy perfectamente conservada y rodeada de jardines. Al norte de la ciudad se alza el Forte de São Neutel, un impresionante fuerte de piedra que, aunque actualmente se encuentra cerrado al público, permite comprender la relevancia que tuvo Chaves en la historia militar del norte de Portugal.

Además de su valioso patrimonio histórico, Chaves destaca por su entorno natural y su ambiente pausado. Los paseos junto al río, los parques urbanos y la cercanía de la naturaleza hacen de esta ciudad un lugar ideal para detenerse, descansar y disfrutar del camino. Para el peregrino del Camino de Santiago, Chaves es una etapa donde la historia romana, la herencia medieval y la calma del paisaje se encuentran de forma natural.

CAMINO DE LEVANTE

Cáceres

Cáceres, ubicada al norte de Extremadura y capital de la provincia del mismo nombre, es una de las paradas más destacadas de la Ruta de la Plata. Con cerca de 95.000 habitantes, la ciudad se levanta sobre una colina próxima al río Tajo y funciona como centro comercial y administrativo de una comarca tradicionalmente agrícola y ganadera.

Pero lo que realmente la hace especial es su impresionante casco histórico. La Ciudad vieja de Cáceres, también conocida como Ciudad Monumental, fue reconocida por el Consejo de Europa como el tercer conjunto monumental del continente en 1968 (tras Praga y Tallin) y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986.

El recinto amurallado conserva uno de los conjuntos renacentistas más importantes de España prácticamente intacto. La mayoría de los edificios del casco antiguo datan de finales del siglo XIV y de las ampliaciones realizadas durante los siglos XV y XVI. Pasear por sus calles empedradas es retroceder en el tiempo: palacios, casonas nobles, iglesias y conventos aparecen uno tras otro en un entorno donde la piedra es la gran protagonista.

Entre los templos más destacados se encuentran la Concatedral de Santa María de Cáceres, la iglesia de San Francisco Javier, la iglesia de San Mateo, el conjunto de Santo Domingo o el convento de Santa Clara. Todos ellos ayudan a entender la importancia religiosa que tuvo la ciudad durante siglos.

El poder de la nobleza queda reflejado en sus numerosos palacios y casas fuertes. Sobresalen el Palacio de los Golfines de Abajo, el palacio de Carvajal, el palacio de las Veletas o la casa del Sol, entre muchos otros. Cada fachada cuenta una parte de la historia de la ciudad.

Las murallas y sus accesos completan la imagen medieval de Cáceres. El Arco de la Estrella, principal entrada al casco histórico, es hoy uno de los símbolos más fotografiados. Junto a él destacan torres defensivas como la Torre de Bujaco o la Torre de las Cigüeñas, única que se salvó del desmoche ordenado por Isabel la Católica.

La Plaza Mayor marca la entrada natural a la ciudad antigua y sigue siendo el corazón de la vida local. Muy cerca aparecen rincones con mucho encanto como la judería vieja, la plaza de Santa María o la plaza de San Jorge, perfectos para pasear sin prisas.

Más allá del recinto histórico, Cáceres ofrece también espacios verdes como el Paseo de Cánovas o el Parque del Príncipe, además de interesantes vestigios como la Cueva de Santa Ana o el campamento romano de Cáceres el Viejo, origen remoto de la ciudad.

Hoy, Cáceres combina su extraordinario legado monumental con la vida tranquila de una ciudad moderna. Para quienes recorren la Ruta de la Plata, es una parada obligatoria donde la historia se vive a cada paso y donde el tiempo parece haberse detenido entre murallas y palacios.

RUTA DE LA PLATA

Mérida

Situada en el centro de Extremadura, Mérida es hoy la capital de la comunidad autónoma desde 1978 y sede de sus principales instituciones. Sin embargo, su verdadera singularidad va mucho más allá de su papel administrativo. La ciudad es una referencia turística internacional gracias a su impresionante conjunto arqueológico y monumental, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1993.

Fundada en el año 25 a. C. por el emperador Octavio Augusto con el nombre de Emerita Augusta, Mérida se convirtió durante siglos en la capital de la provincia romana de Lusitania, territorio que abarcaba gran parte del actual Portugal. Esa herencia romana, junto con su cercanía al país vecino, forma parte esencial de la identidad emeritense.

Hoy, Mérida combina su carácter de ciudad tranquila y cercana con el dinamismo propio de una capital moderna. Nuevos edificios funcionales conviven con restos históricos que siguen apareciendo bajo el suelo urbano, recordando que aún queda mucho por descubrir de su pasado.

Aunque el esplendor de Mérida se asocia sobre todo a la época romana, el territorio ya estaba habitado antes de la llegada de Roma. De ese periodo prerromano se conservan vestigios como el Mausoleo del Dintel de los Ríos, el kernos hallado en la Alcazaba o diversas pinturas rupestres. Posteriormente, visigodos y musulmanes también dejaron su huella, con elementos como el antiguo hospital de peregrinos (Xenodochium), la basílica paleocristiana de Casa Herrera o la fortificación islámica que aún domina parte de la ciudad.

El auténtico símbolo de Mérida es su extraordinario conjunto romano, uno de los mejor conservados de Europa. El monumento más emblemático es el Teatro Romano de Mérida, construido en el año 16 a. C. y con más de dos mil años de historia. Lo más sorprendente es que sigue cumpliendo su función original: cada verano acoge el prestigioso Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. Muy cerca se encuentra el Anfiteatro de Mérida, inaugurado en el 8 a. C. y con capacidad para unos 15.000 espectadores, donde antiguamente se celebraban luchas de gladiadores.

Otro de los grandes iconos es el Puente Romano de Mérida, una impresionante obra de ingeniería de casi 800 metros que cruza el río Guadiana. El paisaje urbano también está marcado por los antiguos acueductos. El más espectacular es el Acueducto de los Milagros, que aún conserva grandes tramos y alcanzaba hasta 25 metros de altura. A él se suma el Acueducto de San Lázaro, que abastecía de agua a la antigua ciudad.

Entre los espacios monumentales destaca el Templo de Diana, dedicado al culto imperial, y el Arco de Trajano, que en realidad era la puerta de acceso al foro provincial.

Tras la etapa romana, Mérida continuó siendo un enclave estratégico. De la época islámica sobresale la Alcazaba Árabe de Mérida, levantada en el siglo IX por orden de Abderramán II para controlar la ciudad.

En el ámbito religioso, la ciudad cuenta con templos de gran valor histórico. En plena Plaza de España se alza la Concatedral Metropolitana de Santa María la Mayor, edificada en el siglo XIII sobre restos romano-visigodos y con una interesante mezcla de estilos. Muy cerca se encuentra el antiguo Convento de Santa Clara, hoy sede de la Colección de Arte Visigodo del Museo Nacional de Arte Romano. Otro lugar imprescindible es la Basílica de Santa Eulalia, considerada uno de los primeros templos cristianos de la Hispania romana y centro de peregrinación durante siglos.

La Plaza de España de Mérida es el verdadero punto de encuentro de la vida local. Aquí se sitúa el Ayuntamiento —de estilo neoclásico— y numerosos edificios históricos, lo que la convierte en un lugar perfecto para hacer una pausa durante la Ruta de la Plata y disfrutar del ambiente de la ciudad.

Mérida no es solo un gran museo al aire libre. La ciudad sigue creciendo como capital administrativa, destino de congresos y centro de servicios, sin perder su esencia acogedora. La continua aparición de restos arqueológicos demuestra que el subsuelo emeritense aún guarda muchos secretos, y el compromiso local con la conservación del patrimonio permite que el pasado siga muy presente en el día a día.

Recorrer Mérida dentro de la Ruta de la Plata es, en definitiva, viajar por más de dos mil años de historia en una ciudad que ha sabido mantener vivo su legado mientras mira al futuro.

RUTA DE LA PLATA

Torremejía

En plena comarca de Tierra de Barros, el viajero de la Ruta de la Plata encuentra Torremejía, un municipio tranquilo situado en la amplia Penillanura de Badajoz, una de las zonas más llanas de la provincia. Su ubicación, dentro del partido judicial de Mérida, lo convierte en una parada interesante para quienes recorren esta histórica vía.

El principal referente patrimonial de la localidad es la iglesia parroquial de la Purísima Concepción, perteneciente a la Archidiócesis de Mérida-Badajoz. Su origen se sitúa entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII, y presenta una sobria planta de cruz latina con una sola nave. Construida en mampostería y ladrillo, la iglesia logró superar los daños de la Guerra de la Independencia y fue restaurada en profundidad en 1990, por lo que hoy luce en un excelente estado de conservación.

Otro edificio destacado es el Palacio de los Mexía, también conocido como Palacio de los Lastra. Se trata de una elegante casa solariega de estilo renacentista levantada por esta influyente familia, originaria de Mérida. Aunque el edificio ha experimentado varias remodelaciones a lo largo del tiempo, aún conserva su portada original de 1525, uno de sus elementos más valiosos. Su presencia recuerda la importancia histórica que tuvo la nobleza local en el desarrollo de la villa.

Torremejía también tiene un curioso vínculo literario: aquí se ambienta la conocida novela La familia de Pascual Duarte, del escritor Camilo José Cela, premio Nobel de Literatura. En honor al autor, el municipio cuenta con una calle dedicada a su figura.

Pequeña y apacible, Torremejía ofrece al viajero una pausa serena en la Ruta de la Plata, donde historia, literatura y tradición se combinan en un entorno rural típico de Extremadura.

RUTA DE LA PLATA

Zafra

En el sur de la provincia de Badajoz, en plena Ruta de la Plata, se encuentra Zafra, una ciudad con carácter, historia y un patrimonio que sorprende a cada paso. Conocida como uno de los grandes núcleos monumentales de Extremadura, Zafra combina su pasado medieval con una tradición comercial que sigue muy viva.

En época romana, el territorio formaba parte de la provincia de la Baetica, compartiendo historia con buena parte de Andalucía. Más tarde, en la Edad Media, Zafra ocupó una posición estratégica al situarse en la frontera entre los reinos taifas de Sevilla y Badajoz. Durante la Reconquista fue conquistada en dos ocasiones, primero por Alfonso IX y después por Fernando III el Santo, dejando una huella que todavía se percibe en su trazado urbano y en sus edificios históricos.

A lo largo de los siglos, Zafra se consolidó como ciudad comercial e industrial, abasteciendo a toda su comarca, dedicada principalmente a la agricultura y la ganadería. Sus ferias y mercados, especialmente los de San Juan y San Miguel, han sido durante generaciones el motor económico y social de la ciudad.

Pasear por su casco histórico es una experiencia imprescindible. La Plaza Grande y la Plaza Chica forman el corazón de la ciudad, con soportales, balcones y un ambiente que invita a detenerse. En uno de los pilares de la Plaza Chica todavía se conserva una antigua vara de medir, recuerdo de los mercados tradicionales que allí se celebraban. Muy cerca se encuentran el Arquillo del Pan, el retablo de la Esperancita y calles llenas de encanto como la Callejita del Clavel o la conocida calle Sevilla.

Uno de los edificios más emblemáticos es el Palacio de los Duques de Feria, un imponente alcázar-palacio del siglo XV ampliado en los siglos siguientes. Su patio central de mármol es uno de los rincones más bellos de Zafra. Hoy alberga el Parador de Turismo “Duques de Feria”, lo que permite alojarse en un entorno histórico único.

También merece especial mención el Hospital de Santiago. Fue la primera residencia de los duques de Feria en Zafra y, posteriormente, se transformó en hospital para atender a enfermos y personas necesitadas, reflejando el papel asistencial y social que desempeñó la nobleza en la ciudad.

El patrimonio religioso es igualmente destacado. La Iglesia de la Candelaria, de estilo gótico, impresiona por su gran retablo mayor, su órgano y por conservar obras relacionadas con Zurbarán. También merecen una visita la Iglesia del Rosario, la Iglesia de San Miguel, la antigua Iglesia de Santa Marina —hoy convertida en espacio cultural—, la Capilla de San José (antigua sinagoga del siglo XV), el Convento de Santa Clara y la ermita de Belén.

Zafra conserva además antiguas puertas como el Arco de Jerez y el Arco del Cubo, plazas como la del Alcázar o la Plaza de España, y espacios naturales como la Sierra del Castellar, ideal para disfrutar de vistas panorámicas. Sus históricos pilares o fuentes, como el del Duque, el de San Benito o el de la República, forman parte también del paisaje urbano.

Zafra es una ciudad para recorrer sin prisas. Entre plazas porticadas, palacios, iglesias y callejuelas, el viajero descubre una de las joyas de la Ruta de la Plata: un lugar donde el comercio, la historia y la vida cotidiana siguen latiendo con fuerza.

RUTA DE LA PLATA

ZAFRA

Zafra En el sur de la provincia de Badajoz, en plena Ruta de la Plata, se encuentra Zafra, una ciudad con carácter, historia y un patrimonio que sorprende a cada paso. Conocida como uno de los grandes núcleos monumentales de Extremadura, Zafra combina su pasado medieval con una tradición comercial que sigue muy viva. En… Continue reading ZAFRA

Calzadilla de los Barros

Al recorrer la Ruta de la Plata por Badajoz, Calzadilla de los Barros se presenta como un pequeño pueblo lleno de historia y rincones con encanto, rodeado de campos, olivares y dehesas, ideal para disfrutar de la tranquilidad de Extremadura y sus paisajes característicos.

El centro histórico del pueblo lo marca la iglesia parroquial del Divino Salvador, ubicada al este del casco urbano. Su planta rectangular y la nave dividida en cinco tramos por arcos fajones apuntados hacen que al entrar te sientas envuelto por la arquitectura tradicional extremeña. Desde su torre espadaña se tiene una panorámica preciosa del entorno, y el interior guarda joyas como el retablo mayor, pintado a finales del siglo XV o principios del XVI por Antón de Madrid. Declarado Monumento Histórico Artístico y restaurado en los años 80, este retablo es una de las mejores muestras del gótico tardío y las primeras expresiones del Renacimiento en la región.

A las afueras del pueblo se encuentra la ermita dedicada a la patrona, Nuestra Señora de la Encarnación, construida en el siglo XVI y todavía muy presente en la vida y las tradiciones de los vecinos. Entre las calles también se conservan algunas casas solariegas, como la antigua Casa de la Encomienda, que recuerdan el pasado de este pequeño núcleo.

Pero Calzadilla de los Barros no es solo historia: la naturaleza también tiene su espacio. La “Ruta de las Fuentes” permite descubrir varias fuentes repartidas por el término municipal, y el Camino de Santiago cruza el pueblo, conectándolo con la histórica Vía de la Plata y ofreciéndote un paseo lleno de historia y paisaje.

Visitar Calzadilla de los Barros es como dar un paso atrás en el tiempo: entre su arte, su patrimonio y su entorno natural, se siente la esencia de Extremadura en cada calle y cada rincón. Es un lugar que invita a pasear con calma, a descubrir sus secretos y a disfrutar de la vida sencilla del campo.

RUTA DE LA PLATA

Monesterio

En plena Sierra de Tentudía, en el sur de la provincia de Badajoz, se encuentra Monesterio, uno de los enclaves más emblemáticos de la Ruta de la Plata. Situado en las estribaciones de Sierra Morena, justo en la frontera natural entre Extremadura y Andalucía, este municipio domina el Puerto de las Marismas, tradicional puerta de entrada desde Sevilla y paso estratégico de la antigua vía romana.

En este punto, donde culminan las conocidas Cuestas de Culebrín, se cobró el derecho de portazgo hasta mediados del siglo XIX. Su ubicación privilegiada convirtió a Monesterio en lugar clave durante siglos. Fue Encomienda de la Orden de Santiago y desempeñó un papel fundamental como enclave defensivo y administrativo en la Edad Media.

Sin embargo, su historia se remonta mucho más atrás. En los alrededores se conservan importantes vestigios de la cultura megalítica, como dólmenes y restos de antiguos asentamientos. Además, el cercano enclave romano de Curiga confirma que este territorio ya era, desde tiempos remotos, puerta de entrada a Extremadura por el sur. El origen del núcleo actual está ligado a una fundación templaria, lo que añade un atractivo histórico aún mayor a su recorrido.

Entre sus monumentos destaca la Iglesia de San Pedro Apóstol, el principal templo religioso que ver en Monesterio. Fue levantada a inicios del siglo XVIII y restaurada en 1940 tras los daños sufridos durante la Guerra Civil. De estilo gótico, sorprende por la belleza de su crucería interior y por la sobriedad de su arquitectura, que refleja el paso de los siglos y las distintas etapas constructivas que ha vivido.

Otro de los templos destacados es la Ermita de la Virgen de Tentudía, construida a mediados del siglo XX. La devoción a la Virgen forma parte esencial de la cultura y el estilo de vida de los habitantes de Monesterio. En sus orígenes existieron otras ermitas en la localidad, muchas de ellas desaparecidas durante la Guerra Civil española. Hoy, esta ermita se mantiene como símbolo de fe y tradición.

Monesterio también acoge el Centro de Interpretación de la Vía de la Plata, uno de los tres existentes a lo largo del camino (junto a Mérida y Baños de Montemayor). Este espacio cultural pertenece a la red de Museos de Identidad de Extremadura y ofrece apoyo a los visitantes, ayudándoles a comprender la historia de la región y el importante papel de Monesterio en la Vía de la Plata

Al pasear por sus calles también llaman la atención las numerosas cruces repartidas por el municipio, esculturas que reflejan el profundo fervor hacia la Santa Cruz y que forman parte de la identidad local.

Las fiestas completan la experiencia del viajero. La romería de San Isidro Labrador, celebrada en mayo, y la feria de septiembre son los momentos más animados del año, cuando el pueblo se llena de ambiente, tradición y hospitalidad.

Monesterio es mucho más que una etapa en la Ruta de la Plata: es historia, frontera, tradición y patrimonio. Un lugar donde el viajero puede sentir el peso del pasado mientras disfruta de la autenticidad de la Extremadura más meridional.

RUTA DE LA PLATA

error: Content is protected !!