
Lalín
Lalín es una villa gallega situada en la provincia de Pontevedra y capital tanto de su municipio como de la comarca del Deza. Su ubicación en el interior de Galicia la convierte en un punto de paso importante dentro del Camino de Santiago, además de un lugar donde el peregrino puede detenerse a conocer un territorio profundamente marcado por la historia y la tradición.
El entorno de Lalín estuvo habitado desde tiempos muy remotos. La presencia de cerca de treinta castros repartidos por el municipio, junto a numerosos topónimos que delatan antiguos asentamientos hoy desaparecidos, confirma la importancia de este territorio en época prerromana. A ello se suman alrededor de un centenar de mámoas, anteriores incluso a la cultura castreña, así como diversos hallazgos prerrománicos —puntas de flecha, objetos cerámicos o herramientas— que evidencian una ocupación humana continuada desde la prehistoria.
Este pasado milenario se refleja claramente en el patrimonio monumental de la villa y su entorno. Uno de los lugares más emblemáticos es el santuario de Nosa Señora do Corpiño, una iglesia de estilo neoclásico construida en el siglo XVIII. El templo se levanta en el mismo lugar donde existió una antigua capilla vinculada a las apariciones marianas que, según la tradición, condujeron al hallazgo del cuerpo incorrupto —el corpiño— del anacoreta y ermitaño Adrián. Hoy en día, el santuario continúa siendo un importante centro de devoción popular y uno de los espacios religiosos más significativos de la comarca.
Otro de los espacios patrimoniales más relevantes es el Pazo de Liñares, situado en la parroquia de Prado. Catalogado como Bien de Interés Cultural en 2009, es uno de los lugares más visitados del municipio y alberga el Centro de Xestión do Coñecemento Arqueolóxico y el Museo Galego da Marioneta, combinando divulgación histórica y actividad cultural en un entorno señorial cuidadosamente conservado.
En pleno corazón de la villa se encuentra la iglesia parroquial de Santa María de las Dores, ubicada en la plaza de la Villa, en un pequeño alto muy próximo al conocido como kilómetro cero de Galicia, un punto simbólico que refuerza el papel central de Lalín dentro del territorio gallego. Este templo es uno de los principales referentes urbanos y espirituales de la localidad.
La identidad de Lalín también está profundamente ligada a su tradición gastronómica, representada por el Monumento al Cerdo. El cerdito Baltazar, convertido en símbolo de la villa, rinde homenaje al célebre Cocido de Lalín, uno de los platos más reconocidos de Galicia y una auténtica seña de identidad cultural.
Para quienes recorren el Camino de Santiago, Lalín ofrece una combinación equilibrada de servicios, patrimonio, cultura y tradición. Es una etapa ideal para descansar, descubrir la Galicia interior y continuar la ruta con una visión más completa de la riqueza histórica y humana de la comarca del Deza.








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