
Calzadilla de los Barros
Al recorrer la Ruta de la Plata por Badajoz, Calzadilla de los Barros se presenta como un pequeño pueblo lleno de historia y rincones con encanto, rodeado de campos, olivares y dehesas, ideal para disfrutar de la tranquilidad de Extremadura y sus paisajes característicos.
El centro histórico del pueblo lo marca la iglesia parroquial del Divino Salvador, ubicada al este del casco urbano. Su planta rectangular y la nave dividida en cinco tramos por arcos fajones apuntados hacen que al entrar te sientas envuelto por la arquitectura tradicional extremeña. Desde su torre espadaña se tiene una panorámica preciosa del entorno, y el interior guarda joyas como el retablo mayor, pintado a finales del siglo XV o principios del XVI por Antón de Madrid. Declarado Monumento Histórico Artístico y restaurado en los años 80, este retablo es una de las mejores muestras del gótico tardío y las primeras expresiones del Renacimiento en la región.
A las afueras del pueblo se encuentra la ermita dedicada a la patrona, Nuestra Señora de la Encarnación, construida en el siglo XVI y todavía muy presente en la vida y las tradiciones de los vecinos. Entre las calles también se conservan algunas casas solariegas, como la antigua Casa de la Encomienda, que recuerdan el pasado de este pequeño núcleo.
Pero Calzadilla de los Barros no es solo historia: la naturaleza también tiene su espacio. La “Ruta de las Fuentes” permite descubrir varias fuentes repartidas por el término municipal, y el Camino de Santiago cruza el pueblo, conectándolo con la histórica Vía de la Plata y ofreciéndote un paseo lleno de historia y paisaje.
Visitar Calzadilla de los Barros es como dar un paso atrás en el tiempo: entre su arte, su patrimonio y su entorno natural, se siente la esencia de Extremadura en cada calle y cada rincón. Es un lugar que invita a pasear con calma, a descubrir sus secretos y a disfrutar de la vida sencilla del campo.







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