Baños de Montemayor

Situado al norte de la provincia de Cáceres, en pleno Valle del Ambroz y muy cerca del límite con Salamanca, Baños de Montemayor es una de esas paradas que se disfrutan sin prisas en la Ruta de la Plata. Este pequeño municipio extremeño ha estado desde la Antigüedad ligado al paso de viajeros, gracias a su ubicación sobre la antigua calzada romana y, sobre todo, a la riqueza de sus aguas termales.

Aquí el agua lo marca todo. La abundancia de fuentes y manantiales, tanto dentro del casco urbano como en sus alrededores, ha acompañado la vida del pueblo durante siglos. Ya los romanos aprovechaban estas aguas con fines terapéuticos, y buena prueba de ello son las piezas y bañeras de mármol halladas en las excavaciones de 1998, que hoy pueden verse en el museo del balneario y siguen utilizándose en tratamientos.

El gran protagonista de la localidad es el Balneario de Baños de Montemayor, levantado en el siglo XIX sobre una fuente termal conocida desde época romana y declarado Bien de Interés Cultural. En realidad, el municipio cuenta con dos balnearios, separados por la carretera N-630, heredera de la Vía de la Plata. A lo largo del tiempo el complejo ha ido ampliándose para acoger a los numerosos visitantes que llegaban buscando alivio para sus dolencias. Sus aguas, sulfuradas, sódicas y oligometálicas, brotan a unos 43 °C y siguen siendo hoy el gran reclamo de la villa.

Para ser un núcleo pequeño, Baños de Montemayor conserva además un patrimonio religioso curioso. Durante siglos, la Vía de la Plata marcaba aquí la frontera entre las diócesis de Plasencia y Coria, lo que explica que el pueblo tenga dos templos principales. La iglesia de Santa María, vinculada a Coria, es la parroquia actual, mientras que la antigua iglesia de Santa Catalina —dependiente de Plasencia— funciona hoy como auditorio cultural. A ellas se suma la ermita del Humilladero, del siglo XVII, situada tradicionalmente a la entrada del pueblo y conocida por albergar el Cristo de la Misericordia.

Pasear por sus calles permite descubrir también la arquitectura tradicional serrana y la artesanía del castaño, especialmente la cestería, que forma parte de la identidad local. Muy cerca se encuentra un antiguo molino de agua restaurado —uno de los pocos que siguen en funcionamiento en España— que se pone en marcha periódicamente para mostrar a los visitantes cómo trabajaba.

Baños de Montemayor es una parada tranquila y con mucha personalidad en la Ruta de la Plata, donde historia, agua y paisaje se combinan para regalar al viajero una experiencia auténtica.

RUTA DE LA PLATA

PLASENCIA

Plasencia Asomada sobre un espigón montañoso y abrazada por un meandro del río Jerte, Plasencia recibe al viajero como la gran ciudad del norte de Extremadura. Con más de 40.000 habitantes, es la segunda urbe en importancia de la provincia de Cáceres y un punto estratégico del oeste peninsular por su cercanía tanto a la… Continue reading PLASENCIA

The Bible – Old Testament

Psalms

Index

Int. 1. 2. 3.32. 33. 34.149. 150.

Psalms

Chapter 33

1

1 Rejoice, you just, in the LORD; praise from the upright is fitting.

2

Give thanks to the LORD on the harp; on the ten-stringed lyre offer praise.

3

Sing to God a new song; skillfully play with joyful chant.

4

For the LORD’S word is true; all his works are trustworthy.

5

The LORD loves justice and right and fills the earth with goodness.

6

2 By the LORD’S word the heavens were made; by the breath of his mouth all their host.

7

3 The waters of the sea were gathered as in a bowl; in cellars the deep was confined.

8

Let all the earth fear the LORD; let all who dwell in the world show reverence.

9

For he spoke, and it came to be, commanded, and it stood in place.

10

The LORD foils the plan of nations, frustrates the designs of peoples.

11

But the plan of the LORD stands forever, wise designs through all generations.

12

Happy the nation whose God is the LORD, the people chosen as his very own.

13

From heaven the LORD looks down and observes the whole human race,

14

Surveying from the royal throne all who dwell on earth.

15

The one who fashioned the hearts of them all knows all their works.

16

A king is not saved by a mighty army, nor a warrior delivered by great strength.

17

Useless is the horse for safety; its great strength, no sure escape.

18

But the LORD’S eyes are upon the reverent, upon those who hope for his gracious help,

19

Delivering them from death, keeping them alive in times of famine.

20

Our soul waits for the LORD, who is our help and shield.

21

For in God our hearts rejoice; in your holy name we trust.

22

May your kindness, LORD, be upon us; we have put our hope in you.

Amanecer-2-X

1 [Psalm 33] A hymn in which the just are invited (⇒ Psalm 33:1-3) to praise God, who by a mere word (⇒ Psalm 33:4-5) created the three-tiered universe of the heavens, the cosmic waters, and the earth (⇒ Psalm 33:6-9). Human words, in contrast, effect nothing (⇒ Psalm 33:10-11). The greatness of human beings consists in God’s choosing them as a special people and their faithful response (⇒ Psalm 33:12-22).
2 [6] All their host: the stars of the sky are commonly viewed as a vast army, e.g., ⇒ Nehemiah 9:6; ⇒ Isaiah 40:26; ⇒ 45:12; ⇒ Jeremiah 33:22.
3 [7] The waters . . . as in a bowl: ancients sometimes attributed the power keeping the seas from overwhelming land to a primordial victory of the storm-god over personified Sea. God confines the seas as easily as one puts water in a bowl.

Amanecer-2-X

The Bible – Old Testament

Psalms

Amanecer-2-X

Index

Int. 1. 2. 3.32. 33. 34.149. 150.

Amanecer-2-X

OLD TESTAMENT

THE GOSPELS

NEW TESTAMENT

Plasencia

Asomada sobre un espigón montañoso y abrazada por un meandro del río Jerte, Plasencia recibe al viajero como la gran ciudad del norte de Extremadura. Con más de 40.000 habitantes, es la segunda urbe en importancia de la provincia de Cáceres y un punto estratégico del oeste peninsular por su cercanía tanto a la capital provincial como a Mérida y a la frontera con Portugal.

Conocida como “La Perla del Valle”, la ciudad fue fundada en 1186 por Alfonso VIII de Castilla bajo el lema Ut placeat Deo et hominibus —“para agrado de Dios y de los hombres”—. Su importancia histórica se refleja en un conjunto monumental de gran riqueza, cuyo casco histórico está declarado Bien de Interés Cultural desde 1958. Entre los monumentos reconocidos individualmente destacan la catedral de Santa María, el palacio Carvajal-Girón y el palacio de Mirabel, mientras que otros edificios relevantes continúan optando a esta distinción.

El corazón religioso de la ciudad lo forman sus dos catedrales, un rasgo poco habitual que sorprende al visitante. La catedral vieja, levantada entre los siglos XIII y XIV en estilo románico y con la participación del maestro Juan Francés, conserva espacios tan notables como su sala capitular. Junto a ella se alza la catedral nueva, iniciada a finales del siglo XV con la intervención de arquitectos de prestigio como Juan de Álava, Diego de Siloé o Rodrigo Gil de Hontañón. Aunque las obras se detuvieron en 1760, el templo impresiona por su coro, obra de Rodrigo Alemán, y por el retablo mayor de Gregorio Fernández.

El patrimonio religioso se completa con numerosas iglesias parroquiales, conventos históricos —como el de los Dominicos, hoy Parador Nacional— y ermitas repartidas por el término municipal. Entre los santuarios más queridos por los placentinos destaca el de la Virgen del Puerto, patrona de la ciudad.

Rodeando el casco antiguo se alza la muralla medieval, levantada desde la fundación de la ciudad y todavía hoy perfectamente reconocible. El recinto se abre a través de puertas históricas como las de Trujillo, Coria, Berrozanas o el Sol. Junto a la muralla sobresale la Torre Lucía, que antiguamente servía como faro nocturno para orientar a los caminantes que se aproximaban a la ciudad.

La presencia de linajes nobles dejó en Plasencia un valioso conjunto de palacios y casas señoriales. Entre ellos destacan el palacio del Marqués de Mirabel, el palacio episcopal, el palacio Almaraz o la casa de las Dos Torres. A este patrimonio civil se suman edificios vinculados a la enseñanza —pues aquí surgieron en 1446 los primeros estudios universitarios de Extremadura— y antiguos hospitales medievales que reflejan la importancia histórica de la ciudad.

El agua también forma parte esencial del paisaje placentino. El acueducto medieval del siglo XVI, conocido por los arcos de San Antón, conserva hoy más de medio centenar de arcos. Sobre el Jerte se tienden puentes históricos como el puente Nuevo —con el escudo de los Reyes Católicos—, el puente de San Lázaro y el puente de Trujillo, por el que discurre la histórica Vía de la Plata.

La vida urbana gira en torno a la plaza Mayor, donde se sitúa el ayuntamiento y el popular autómata del Abuelo Mayorga. Cada martes se celebra aquí el tradicional mercado franco, heredero directo del que, desde la Edad Media, reunía a agricultores, hortelanos y tratantes de ganado de toda la comarca. Otros espacios con encanto son la plaza de la Cruz Dorada o la judería, que recuerda la importante presencia hebrea en la ciudad y cuyo cementerio, en el paraje del Berrocal, es único en Extremadura.

A las afueras, la cueva de Boquique —en la dehesa de Valcorchero— aporta el testimonio más antiguo del poblamiento humano en la zona, con hallazgos que dieron nombre a la característica cerámica de Boquique.

Plasencia se revela así como una de las grandes joyas urbanas de la Ruta de la Plata: una ciudad histórica, viva y monumental que combina patrimonio, tradición y paisaje, invitando al viajero a detenerse y disfrutarla sin prisas.

RUTA DE LA PLATA

Casar de Cáceres

A pocos kilómetros de la ciudad de Cáceres se encuentra Casar de Cáceres, una localidad estrechamente ligada a la capital provincial. Durante mucho tiempo fue considerada casi una pedanía, pero hoy mantiene una identidad propia y ocupa un lugar destacado en el entorno de la Ruta de la Plata gracias a su cercanía y buenas comunicaciones.

Aunque el origen exacto del pueblo no se conoce, existen evidencias de poblamiento desde la Antigüedad. En los alrededores se han encontrado restos de un castro de la Edad de Bronce, y en época romana el territorio adquirió relevancia con el trazado de la Vía de la Plata, eje histórico que todavía marca el carácter del municipio. Ya en 1291, el rey Sancho IV de Castilla concedió a la villa el privilegio de cultivar sus tierras, cuya ratificación por Carlos IV se conserva en el archivo municipal.

El principal referente patrimonial es la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, un imponente templo construido entre los siglos XV y XVII en mampostería y sillería granítica. En la obra participó el arquitecto Pedro de Ibarra. El edificio destaca en el casco antiguo por estar casi completamente rodeado por un sencillo atrio al que se accede mediante los arcos laterales de un pórtico situado en el imafronte, donde se abre la portada principal. Su importancia histórica y artística fue reconocida en 1991 con la declaración de Bien de Interés Cultural.

El patrimonio religioso se completa con cuatro ermitas situadas en los puntos cardinales del casco urbano, dedicadas a Santiago, San Bartolomé, los Mártires —hoy convertida en capilla del cementerio— y la Soledad. En el término municipal también se localizan las ermitas de la Encarnación y de la Virgen del Prado, esta última especialmente significativa por albergar a la patrona del municipio. Muy cerca, aunque ya en el término de Cáceres, se encuentran el santuario de San Benito y San Blas y las ermitas de San Jerónimo y San Francisco, tradicionalmente vinculadas a la vida religiosa casareña. La mayoría de estos templos se levantaron entre los siglos XV y XIX y responden a modelos de arquitectura popular, aunque muchos han sido transformados por reformas posteriores.

Uno de los lugares más singulares para el visitante es el Museo del Queso, instalado en una casa típica casareña rehabilitada respetando su estructura tradicional, tal como describía Pascual Madoz en 1847. En este espacio se muestra la tradición y el saber hacer ligados al producto más emblemático de la localidad: la Torta del Casar. A través de paneles y objetos tradicionales, el museo recorre la historia y el proceso de elaboración de este queso único, al tiempo que conserva la memoria de la vida doméstica y cotidiana del municipio. El centro forma parte de la red de Museos de Identidad de Extremadura.

El entorno natural invita a disfrutar del paisaje con calma. Espacios como la dehesa boyal, la zona del monte o la charca permiten observar aves tan representativas como la cigüeña blanca o la abubilla, en un paisaje típicamente extremeño. Además, en el paraje conocido como La Jara se conservan tumbas prehistóricas de notable interés.

Casar de Cáceres es, en definitiva, una parada tranquila y con sabor auténtico en la Ruta de la Plata, donde historia, tradición quesera y paisaje se combinan para ofrecer al viajero una experiencia muy ligada a la esencia de Extremadura.

RUTA DE LA PLATA

error: Content is protected !!