
Casar de Cáceres
A pocos kilómetros de la ciudad de Cáceres se encuentra Casar de Cáceres, una localidad estrechamente ligada a la capital provincial. Durante mucho tiempo fue considerada casi una pedanía, pero hoy mantiene una identidad propia y ocupa un lugar destacado en el entorno de la Ruta de la Plata gracias a su cercanía y buenas comunicaciones.
Aunque el origen exacto del pueblo no se conoce, existen evidencias de poblamiento desde la Antigüedad. En los alrededores se han encontrado restos de un castro de la Edad de Bronce, y en época romana el territorio adquirió relevancia con el trazado de la Vía de la Plata, eje histórico que todavía marca el carácter del municipio. Ya en 1291, el rey Sancho IV de Castilla concedió a la villa el privilegio de cultivar sus tierras, cuya ratificación por Carlos IV se conserva en el archivo municipal.
El principal referente patrimonial es la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, un imponente templo construido entre los siglos XV y XVII en mampostería y sillería granítica. En la obra participó el arquitecto Pedro de Ibarra. El edificio destaca en el casco antiguo por estar casi completamente rodeado por un sencillo atrio al que se accede mediante los arcos laterales de un pórtico situado en el imafronte, donde se abre la portada principal. Su importancia histórica y artística fue reconocida en 1991 con la declaración de Bien de Interés Cultural.
El patrimonio religioso se completa con cuatro ermitas situadas en los puntos cardinales del casco urbano, dedicadas a Santiago, San Bartolomé, los Mártires —hoy convertida en capilla del cementerio— y la Soledad. En el término municipal también se localizan las ermitas de la Encarnación y de la Virgen del Prado, esta última especialmente significativa por albergar a la patrona del municipio. Muy cerca, aunque ya en el término de Cáceres, se encuentran el santuario de San Benito y San Blas y las ermitas de San Jerónimo y San Francisco, tradicionalmente vinculadas a la vida religiosa casareña. La mayoría de estos templos se levantaron entre los siglos XV y XIX y responden a modelos de arquitectura popular, aunque muchos han sido transformados por reformas posteriores.
Uno de los lugares más singulares para el visitante es el Museo del Queso, instalado en una casa típica casareña rehabilitada respetando su estructura tradicional, tal como describía Pascual Madoz en 1847. En este espacio se muestra la tradición y el saber hacer ligados al producto más emblemático de la localidad: la Torta del Casar. A través de paneles y objetos tradicionales, el museo recorre la historia y el proceso de elaboración de este queso único, al tiempo que conserva la memoria de la vida doméstica y cotidiana del municipio. El centro forma parte de la red de Museos de Identidad de Extremadura.
El entorno natural invita a disfrutar del paisaje con calma. Espacios como la dehesa boyal, la zona del monte o la charca permiten observar aves tan representativas como la cigüeña blanca o la abubilla, en un paisaje típicamente extremeño. Además, en el paraje conocido como La Jara se conservan tumbas prehistóricas de notable interés.
Casar de Cáceres es, en definitiva, una parada tranquila y con sabor auténtico en la Ruta de la Plata, donde historia, tradición quesera y paisaje se combinan para ofrecer al viajero una experiencia muy ligada a la esencia de Extremadura.














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