ZAFRA

Zafra

En el sur de la provincia de Badajoz, en plena Ruta de la Plata, se encuentra Zafra, una ciudad con carácter, historia y un patrimonio que sorprende a cada paso. Conocida como uno de los grandes núcleos monumentales de Extremadura, Zafra combina su pasado medieval con una tradición comercial que sigue muy viva.

En época romana, el territorio formaba parte de la provincia de la Baetica, compartiendo historia con buena parte de Andalucía. Más tarde, en la Edad Media, Zafra ocupó una posición estratégica al situarse en la frontera entre los reinos taifas de Sevilla y Badajoz. Durante la Reconquista fue conquistada en dos ocasiones, primero por Alfonso IX y después por Fernando III el Santo, dejando una huella que todavía se percibe en su trazado urbano y en sus edificios históricos.

A lo largo de los siglos, Zafra se consolidó como ciudad comercial e industrial, abasteciendo a toda su comarca, dedicada principalmente a la agricultura y la ganadería. Sus ferias y mercados, especialmente los de San Juan y San Miguel, han sido durante generaciones el motor económico y social de la ciudad.

Pasear por su casco histórico es una experiencia imprescindible. La Plaza Grande y la Plaza Chica forman el corazón de la ciudad, con soportales, balcones y un ambiente que invita a detenerse. En uno de los pilares de la Plaza Chica todavía se conserva una antigua vara de medir, recuerdo de los mercados tradicionales que allí se celebraban. Muy cerca se encuentran el Arquillo del Pan, el retablo de la Esperancita y calles llenas de encanto como la Callejita del Clavel o la conocida calle Sevilla.

Uno de los edificios más emblemáticos es el Palacio de los Duques de Feria, un imponente alcázar-palacio del siglo XV ampliado en los siglos siguientes. Su patio central de mármol es uno de los rincones más bellos de Zafra. Hoy alberga el Parador de Turismo “Duques de Feria”, lo que permite alojarse en un entorno histórico único.

También merece especial mención el Hospital de Santiago. Fue la primera residencia de los duques de Feria en Zafra y, posteriormente, se transformó en hospital para atender a enfermos y personas necesitadas, reflejando el papel asistencial y social que desempeñó la nobleza en la ciudad.

El patrimonio religioso es igualmente destacado. La Iglesia de la Candelaria, de estilo gótico, impresiona por su gran retablo mayor, su órgano y por conservar obras relacionadas con Zurbarán. También merecen una visita la Iglesia del Rosario, la Iglesia de San Miguel, la antigua Iglesia de Santa Marina —hoy convertida en espacio cultural—, la Capilla de San José (antigua sinagoga del siglo XV), el Convento de Santa Clara y la ermita de Belén.

Zafra conserva además antiguas puertas como el Arco de Jerez y el Arco del Cubo, plazas como la del Alcázar o la Plaza de España, y espacios naturales como la Sierra del Castellar, ideal para disfrutar de vistas panorámicas. Sus históricos pilares o fuentes, como el del Duque, el de San Benito o el de la República, forman parte también del paisaje urbano.

Zafra es una ciudad para recorrer sin prisas. Entre plazas porticadas, palacios, iglesias y callejuelas, el viajero descubre una de las joyas de la Ruta de la Plata: un lugar donde el comercio, la historia y la vida cotidiana siguen latiendo con fuerza.

RUTA DE LA PLATA

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