
Guillena
En el recorrido de la Ruta de la Plata, muy cerca de Sevilla y en la puerta natural hacia Sierra Morena, se encuentra Guillena, un municipio con una historia larga y variada que se deja ver en sus calles y monumentos.
Guillena ha estado habitada desde la prehistoria, como demuestran las sepulturas megalíticas encontradas en su entorno. En época romana ya era un lugar relevante. De hecho, su nombre podría proceder de una antigua villa romana, relacionada con un propietario llamado Agilius o Gaelius. En zonas como la Era de Llamas y en el propio casco urbano se han hallado restos romanos, entre ellos la llamada Casa de Maera, con una estancia subterránea cubierta por bóveda, además de restos de conducciones de agua y sepulturas.
Gracias a su situación estratégica, controlando los caminos que bajan desde Sierra Morena hacia Sevilla, Guillena ganó importancia durante la etapa musulmana. Pasó de ser una pequeña alquería a convertirse en un lugar fortificado. De ese periodo se han encontrado monedas de plata de la época de los reinos de taifas, prueba de su actividad en aquellos siglos.
Uno de los edificios más destacados es la Parroquia de Nuestra Señora de la Granada, construida a partir del siglo XIII en estilo gótico-mudéjar. A lo largo del tiempo sufrió daños por terremotos y fue reformada, por lo que hoy combina elementos góticos, mudéjares y neoclásicos. En su interior destaca el retablo mayor barroco del siglo XVIII y la imagen de la Virgen de la Granada Coronada, patrona del municipio. También conserva importantes obras como la Virgen del Rosario, del escultor Jerónimo Hernández, fechada en 1578.
La Plaza de España es el centro de la vida local. Durante décadas fue escenario de ferias, celebraciones y encuentros vecinales. Aunque ha cambiado con distintas reformas, sigue siendo el punto de reunión de los vecinos. En ella se encuentra el Ayuntamiento, con fachada neoclásica del siglo XVIII.
La Plaza de Toros ocupa el lugar donde antes hubo un castillo musulmán. En esta zona apareció una piedra miliaria romana que señalaba la distancia entre Itálica y Mérida, lo que demuestra que Guillena formaba parte de una importante vía romana vinculada a la actual Ruta de la Plata. Con el paso del tiempo, el recinto se convirtió en espacio para festejos taurinos y hoy también acoge actividades culturales.
El monumento más importante del municipio es el Cortijo Torre de la Reina, declarado Monumento Nacional en 1977. Sus orígenes se remontan a una fortaleza califal en época musulmana. Más tarde sirvió como asentamiento de retaguardia para las tropas del rey Fernando III durante la conquista de Sevilla en 1248. A finales del siglo XIII y comienzos del XIV fue propiedad de la reina María de Molina, lo que dio nombre definitivo al conjunto. Con el paso del tiempo y las necesidades agrícolas de la finca, el edificio perdió su función militar y fue transformándose en una hacienda sevillana, adoptando la imagen que en gran parte conserva hoy.
A las afueras se levanta el Palacio de Parlade, construido en 1914 como residencia señorial ligada a la cría de toros de lidia. Su aspecto recuerda a un pequeño castillo, con torres y murallas decorativas, rodeado de jardines y palmeras.
Guillena es, en definitiva, una parada interesante en la Ruta de la Plata. Un lugar donde se mezclan restos romanos, memoria medieval y tradiciones vivas, ideal para descubrir otra cara del entorno sevillano más allá de la capital.












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