
Trujillo
Trujillo, sexto municipio más poblado de la provincia de Cáceres, es la capital de la histórica comarca de Tierra de Trujillo y una de las ciudades con mayor peso histórico de Extremadura. Su silueta, dominada por torres, murallas y palacios, la convierte en una parada imprescindible para quienes recorren la Ruta de la Plata.
La importancia de Trujillo viene de lejos. En 1430, el rey Juan II de Castilla le concedió el título de ciudad, y con el tiempo llegó a ser capital del partido de Trujillo, una de las principales divisiones de la antigua provincia. Además, la localidad está estrechamente ligada a la historia de la conquista de América: aquí nacieron Francisco Pizarro, conquistador del Perú, y Francisco de Orellana, descubridor del río Amazonas.
Ese pasado ha dejado una huella muy visible. El conjunto urbano de Trujillo está declarado Bien de Interés Cultural desde 1962 y hoy es uno de los destinos turísticos más atractivos de Extremadura. Desde 2024, además, forma parte de la asociación Los Pueblos Más Bonitos de España, reconocimiento que refuerza su valor patrimonial.
El corazón de la ciudad es la Plaza Mayor de Trujillo, de planta rectangular y estilo renacentista, rodeada en gran parte por soportales. Antiguamente fue un espacio de artesanos y comerciantes, pero a partir del siglo XVI se transformó en el centro noble de la ciudad con la construcción de palacios y casas señoriales. Hoy sigue siendo el lugar más animado, lleno de bares, restaurantes y comercios turísticos. En el centro se alza la famosa estatua ecuestre de Francisco Pizarro, símbolo indiscutible de Trujillo.
Dominando el perfil urbano se encuentra el Castillo de Trujillo, una fortaleza de origen musulmán levantada entre los siglos IX y X sobre un cerro desde el que se divisa toda la penillanura. Reformado en varias épocas, conserva aljibes árabes en su interior y forma parte de un potente sistema defensivo junto con la muralla, de la que aún se mantienen torres y cuatro de sus antiguas puertas: San Andrés, Santiago, Coria y el Triunfo. El espacio intramuros es conocido como el barrio viejo, uno de los rincones con más encanto.
En el ámbito religioso destaca la Iglesia de Santa María la Mayor, el templo más importante de la ciudad, levantado sobre un edificio románico de finales del siglo XIII del que aún se conserva la torre oriental. También sobresalen las iglesias de San Martín de Tours —situada en la Plaza Mayor— y San Francisco, así como un amplio conjunto conventual construido entre los siglos XV y XVI. Entre ellos, el convento de Santa Clara, que hoy alberga el Parador de Turismo, y el monasterio de San Francisco el Real de la Coria.
El patrimonio civil de Trujillo es igualmente notable. La ciudad está salpicada de palacios y casas fuertes que reflejan el poder de las familias nobiliarias vinculadas a la conquista de América. Entre los más representativos se encuentran el Palacio de los Marqueses de la Conquista, el palacio de los Orellana-Pizarro, el palacio de San Carlos o el palacio del Marquesado de Piedras Albas, además de numerosas casas señoriales que dan carácter a sus calles empedradas.
La ciudad también conserva ermitas históricas, como la de San Lázaro, y mantiene vivas sus tradiciones festivas. Una de las más conocidas es el Chíviri, declarada fiesta de interés turístico y muy ligada a la identidad local.
Pasear por Trujillo es recorrer siglos de historia en un escenario casi intacto. Su mezcla de herencia medieval, arquitectura señorial y memoria de la época de los descubrimientos la convierten en una de las joyas monumentales de Extremadura y en una parada imprescindible dentro de la Ruta de la Plata.






















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