
Gátchina
A solo 45 km al sur de San Petersburgo se encuentra Gátchina, ciudad famosa por su palacio, residencia de los zares, inscrito en la lista de Patrimonio de la Humanidad. Gátchina se menciona por primera vez en 1499 y ha formado parte de distintos territorios históricos, incluyendo la antigua Ingria bajo influencia sueca. En 1708, el zar Pedro el Grande regaló Gátchina a su hermana, Natalia Alexéievna, y más tarde Catalina II la concedió a su favorito, el príncipe Grigori Orlov, quien mandó construir un palacio de 600 habitaciones rodeado de un jardín inglés, diseñado por los arquitectos Antonio Rinaldi y Vincenzo Brenna. El interior del palacio combina estilos clásicos, con pinturas murales, mobiliario y entarimado de gran valor artístico.
Durante el reinado de Pablo I de Rusia, se realizaron reformas neoclásicas y se añadieron puentes y pabellones en los jardines. Posteriormente, Alejandro III y Nicolás II continuaron utilizando Gátchina como residencia imperial. Tras la Revolución Rusa, el palacio fue cerrado, y sufrió graves daños durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial; su restauración parcial comenzó más de seis décadas después. Actualmente, el palacio, el parque y el centro histórico forman parte del patrimonio vinculado a San Petersburgo.
Gátchina conserva también un valioso conjunto de arquitectura urbana de los siglos XVIII y XIX, incluyendo el Palacio Prioral y su parque, la Plaza del Condestable con su obelisco de 32 metros, las caballerizas monumentales, el Hospital Municipal, el Instituto de Huérfanos y residencias modernistas como la del caricaturista P. E. Shcherbov y el palacete de S. I. Rozhdestvenski, ejemplos del norte de Europa y del modernismo ruso.
La ciudad tiene un fuerte componente religioso: el templo más antiguo es la Iglesia del Palacio de Gátchina, dedicada a la Santísima Trinidad, usada por la familia imperial y restaurada en 1999. El principal lugar de culto es la Catedral de San Pablo, construida en estilo ruso-bizantino entre 1846 y 1852, acompañada por la Catedral de la Intercesión y otras iglesias ortodoxas. Además, Gátchina alberga iglesias católicas, evangélicas y luteranas, reflejando la diversidad espiritual del área.
Comenzar el Camino de Santiago desde San Petersburgo, con una visita a Gátchina, permite al peregrino combinar historia, arte y espiritualidad antes de emprender la ruta hacia Galicia.



















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CAMINO DE SANTIAGO DESDE SAN PETERSBURGO
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