
Võru
Tras dejar atrás la ciudad rusa de Petchory, el Camino de Santiago que parte de San Petersburgo cruza la frontera hacia Estonia y se adentra en los paisajes tranquilos del sur del país. Una de las primeras ciudades importantes en esta etapa es Võru, situada a orillas del lago Tamula y considerada el centro administrativo, económico y cultural de la región.
Võru fue fundada el 21 de agosto de 1784 por orden de la emperatriz Catalina II de Rusia. La ciudad nació como centro del nuevo condado y fue diseñada siguiendo un plan urbano muy ordenado, con calles que se cruzan en ángulos rectos, una estructura que todavía hoy se conserva en su casco histórico junto a algunas casas tradicionales de madera de una sola planta. Desde 1797, Võru ha mantenido su papel como centro administrativo de la región. En 2014, en la avenida Katariina (Katariina allee), se instaló un monumento en honor a la emperatriz Catalina II, recordando los orígenes históricos de la ciudad.
Durante el siglo XIX la ciudad empezó a desarrollarse con mayor rapidez. En 1827 se inauguró el hospital municipal, donde trabajó durante décadas el médico, escritor y pensador estonio Friedrich Reinhold Kreutzwald. Entre 1833 y 1877 vivió en Võru, y fue aquí donde recopiló antiguas leyendas populares estonias y las transformó en la epopeya nacional Kalevipoeg, considerada el fundamento de la literatura estonia moderna.
El crecimiento de la ciudad se vio impulsado por la llegada del ferrocarril entre Pskov y Riga en 1889, que conectó directamente Võru con importantes centros como Riga y San Petersburgo. Gracias a esta conexión se desarrollaron el comercio y pequeñas industrias, como un molino harinero, un aserradero y una destilería, consolidando a Võru como centro económico de la zona rural circundante.
Hoy la ciudad conserva varios lugares de interés que pueden resultar especialmente atractivos para los peregrinos. Entre ellos destaca la Iglesia de Santa Catalina de Võru, una iglesia luterana construida entre 1788 y 1793 gracias a una donación personal de Catalina II. El templo, de estilo clásico temprano, presenta grandes ventanas arqueadas y un interior sencillo cuyo elemento más destacado es la pintura del altar “Cristo en la cruz”, realizada en 1855.
También merece la pena visitar la Iglesia de Santa Catalina Mártir, perteneciente a la Iglesia Apostólica Ortodoxa de Estonia y consagrada en 1806. En su interior se conservan iconos y un iconostasio de comienzos del siglo XIX.
La figura de Kreutzwald sigue muy presente en la ciudad. En la orilla del lago Tamula se encuentra el Monumento a Friedrich Reinhold Kreutzwald, rodeado por un parque que lleva su nombre, así como el Museo Friedrich Reinhold Kreutzwald, dedicado a la vida y obra del escritor.
Otro lugar curioso para descubrir durante el paseo por la ciudad es el puente colgante situado en la parte norte del lago Tamula, que conecta Võru con la pequeña isla de Roosisaare. Cerca de este lugar se han encontrado restos de asentamientos humanos que datan de la Edad de Piedra, lo que demuestra que la zona ha estado habitada desde tiempos muy antiguos.
A poca distancia del centro, sobre una colina junto al río Võhandu, se encuentran además las ruinas del Castillo de Kirumpää, una antigua fortaleza medieval que recuerda la larga y compleja historia de esta región fronteriza del Báltico.
Võru es el lugar ideal para hacer una pausa en el Camino, disfrutar de su tranquilidad junto al lago y dejarse envolver por la historia y la cultura estonia antes de seguir rumbo a Santiago.














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CAMINO DE SANTIAGO DESDE SAN PETERSBURGO
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