
El Castillo de Simancas
En el siglo XV, la ilustre familia Enríquez, Almirantes de Castilla, se apoderó del señorío de Simancas y dio inicio a una época de transformación. Reconstruyeron la antigua fortaleza árabe, dando vida a una obra maestra que alberga en su seno la majestuosa capilla, un verdadero tesoro artístico.
Bajo el mandato de los Reyes Católicos, este imponente castillo pasó a manos de la corona y se convirtió en prisión de Estado. Aquí, en sus frías muros, el obispo de Zamora, Antonio de Acuña, capitán comunero de Castilla, sufrió su destino final, ejecutado con garrote vil.
Felipe II le dio un nuevo propósito a este monumento histórico, transformándolo en el Archivo General del Reino. Aún hoy, es posible admirar los elementos medievales que datan de finales del siglo XV: el imponente muro que lo rodea, los cubos defensivos, las almenas, el foso, la majestuosa entrada y dos puentes que testimonian la época.
La capilla, reformada por la familia Enríquez en el siglo XV y renovada en los años 1950, alberga una impresionante bóveda estrellada pintada. En ella se erigen los escudos de armas de sus fundadores: Don Alonso Enríquez y Doña María de Velasco. También se conserva la cámara de tormentos, un recordatorio silencioso de la historia pasada.
El castillo en sí es fruto de las reformas del siglo XVI, obra maestra de los arquitectos Juan de Herrera y Francisco de Mora. Hoy en día, gracias a importantes obras de conservación, este monumento histórico continúa albergando el Archivo General. Destaca especialmente la cámera incombustible, donde se custodia la mayoría de los documentos de incalculable valor.
En este majestuoso castillo, los viajeros pueden disfrutar de una experiencia inolvidable. Su visita permite combinar el recorrido del Camino de Santiago con la exploración de un patrimonio histórico que deja sin aliento a quienes se acercan a descubrirlo.






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