Miraflores de la Sierra
En su recorrido por la Sierra Norte de Madrid, el Camino Complutense llega a Miraflores de la Sierra, una de las localidades más bonitas de la región. Rodeada de montañas y paisajes naturales de gran belleza, esta villa serrana ofrece al peregrino un entorno perfecto para disfrutar de la tranquilidad, el aire puro y el encanto de los pueblos de montaña.
Los orígenes de Miraflores se remontan a los siglos XIII y XIV, cuando fue fundada por pobladores procedentes de Segovia. En aquellos tiempos era conocida como Porquerizas de la Sierra, un nombre vinculado a las actividades ganaderas que se desarrollaban en la zona. Sin embargo, una conocida leyenda cuenta que la reina Isabel de Borbón, al atravesar estas tierras camino del Monasterio de El Paular, quedó tan impresionada por la belleza del lugar que consideró que un pueblo así merecía un nombre más hermoso. Desde entonces habría pasado a llamarse Miraflores de la Sierra.
El centro de la vida local gira en torno a la Plaza del Álamo, uno de los rincones más animados y agradables del municipio. Rodeada de comercios, terrazas y restaurantes, es un lugar ideal para hacer una pausa durante el Camino y disfrutar del ambiente serrano. Muy cerca se encuentra la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora, cuyo origen se remonta al siglo XV. A lo largo de los siglos ha experimentado diversas ampliaciones y reformas, convirtiéndose en uno de los principales referentes patrimoniales de la localidad. Junto a ella se sitúan también el Ayuntamiento y la Casa de la Cultura.
Miraflores es especialmente conocido por sus fuentes, que forman parte de la identidad del pueblo. Entre ellas destaca la Fuente Nueva, construida en 1791, cuyos pilones servían antiguamente para lavar la ropa y abrevar al ganado. Durante generaciones ha sido punto de encuentro para los vecinos y hoy continúa siendo uno de los lugares más emblemáticos del municipio. También merecen una visita la Fuente del Cura y el Humilladero de San Blas, dos espacios que invitan a disfrutar de la calma y la frescura que caracterizan a esta localidad.
A la entrada del pueblo se encuentra la Gruta de la Virgen de Begoña, un lugar muy querido por los habitantes de Miraflores. Rodeada de naturaleza, ofrece un espacio de recogimiento y espiritualidad que encaja perfectamente con el espíritu de quienes recorren el Camino.
La estrecha relación de Miraflores con la naturaleza también puede apreciarse en espacios como el Jardín de Mariposas «Marcos Portolés Ajenjo», un proyecto dedicado a la conservación de la biodiversidad y al conocimiento del entorno natural de la sierra.
Pero lo que realmente hace especial a Miraflores de la Sierra es su ambiente. Sus calles tranquilas, sus casas tradicionales, el sonido constante del agua de sus fuentes y las vistas de las montañas que la rodean crean una atmósfera difícil de olvidar. Cumbres como La Najarra dominan el horizonte y recuerdan al peregrino que se encuentra en pleno corazón de la Sierra de Guadarrama.
Para quienes recorren el Camino Complutense, Miraflores de la Sierra es mucho más que una etapa. Es una invitación a caminar sin prisas, a disfrutar del paisaje y a descubrir la esencia de una de las villas serranas más bellas de la Comunidad de Madrid.










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