
Iglesia monasterio de Nuestra Señora de la Soterraña
Esta majestuosa iglesia gótica fue construida en la primera mitad del siglo XV para reemplazar un antiguo santuario. Su estructura, de tres naves divididas en cuatro tramos por arcos, se eleva majestuosamente bajo bóvedas de crucería que descansan sobre imponentes pilares.
La historia de este lugar está íntimamente ligada a la imagen de la Virgen encontrada en un pizarral, conocida como Nuestra Señora de la Soterraña. En 1399, esta sagrada imagen tomó su lugar en el altar de la nueva iglesia, confiada a los monjes dominicos procedentes del convento de Santa Cruz de Segovia.
A lo largo de los años, el complejo se enriqueció con la imponente puerta septentrional y el claustro, que completaron la obra en 1432. Sin embargo, un trágico incendio el 8 de junio de 1900 dañó gravemente la imagen de la Virgen. Fue entonces cuando el escultor Aniceto Marinas creó una nueva imagen que, en su interior, custodia los restos de la original.
Dentro de este maravilloso complejo destacan:
La majestuosa puerta norte
El espléndido claustro del monasterio
El imponente altar barroco
El coro con asientos de madera tallada y artesonado mudéjar
El retablo mayor plateresco con pinturas de Antonio Vázquez
Una impresionante talla policromada de San Jerónimo penitente, obra atribuida a Alonso Berruguete
Este monasterio alberga también una figura histórica de gran importancia: aquí fue enterrada la reina doña Blanca de Castilla, quien falleció en la villa en 1441.
Para los peregrinos que recorren el Camino de Santiago, este monasterio se convierte en un destino sagrado. Su patrimonio artístico y su historia milenaria lo elevan a un lugar privilegiado en la ruta hacia Compostela, donde cada piedra cuenta una historia y cada detalle es un tesoro para el alma.




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