
Puente Duero
A apenas unos kilómetros de Valladolid, en la ribera del Duero, se encuentra Puente Duero, hoy barrio de la ciudad desde 1960, pero con una identidad propia que viene de mucho antes. Su nombre lo dice todo: el antiguo puente sobre el río Duero y el papel que este enclave tuvo como lugar de parada en los caminos que llegaban a la capital.
Para los peregrinos del Camino de Madrid, Puente Duero es un punto muy presente en el recorrido, no solo por su ubicación, sino también por su vínculo con el mundo jacobeo. Aquí tiene su sede una de las asociaciones con mayor actividad en el Camino de Madrid, la Asociación Jacobea Vallisoletana (AJOVA), muy implicada en la acogida y acompañamiento de los peregrinos.
El entorno guarda además huellas de un pasado monástico muy interesante. Muy cerca se encuentran los restos del antiguo monasterio franciscano del Abrojo, entre Puente Duero y Laguna de Duero, y también los del monasterio de cartujos de Aniago, entre Puente Duero y Villanueva de Duero, que recuerdan la importancia espiritual que tuvo esta zona durante siglos.
Uno de los grandes protagonistas del lugar es su puente sobre el Duero, de origen romano. A pesar del paso del tiempo, mantiene su estructura y su emplazamiento, y sigue siendo un símbolo del tránsito continuo de personas a lo largo de la historia.
En el propio núcleo de Puente Duero se encuentra también la iglesia parroquial de Santa María, otro de los puntos que forman parte de su patrimonio histórico y espiritual.
Hoy, Puente Duero sigue siendo un lugar de paso y de encuentro, donde la historia, el paisaje del Duero y la tradición jacobea conviven de forma natural en el camino de quienes lo recorren.






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