
La Puerta del Sol:
сorazón histórico de Madrid
La Puerta del Sol es uno de los lugares más emblemáticos de Madrid y también uno de los más antiguos. Su historia se remonta al siglo XV, cuando era una de las puertas de entrada a la ciudad, en una cerca que protegía los barrios que habían ido creciendo alrededor de la muralla medieval del siglo XII.
El nombre de la puerta viene de un sol que adornaba su fachada, colocado allí porque la entrada estaba orientada hacia el este, hacia el amanecer. Desde entonces, la Puerta del Sol se convirtió en un punto clave de la ciudad, tanto por su ubicación como por la vida que la rodeaba.
En 1959 es reformada por Manuel Herrero Palacios incorporando en su centro una zona ajardinada y las fuentes. Más tarde, los arquitectos Antonio Riviere, Javier Ortega y Antonio González Capitel introducen una nueva reforma, adquiriendo más importancia la zona peatonal.
En sus alrededores se encontraban edificios importantes como la Iglesia del Buen Suceso y el convento de San Felipe el Real, que le daban prestigio y mucha actividad a la zona. Con el paso del tiempo, la plaza ha ido cambiando y adaptándose a la ciudad moderna. En 1959, el arquitecto Manuel Herrero Palacios rediseñó la plaza, añadiendo zonas ajardinadas y fuentes. Años después, otros arquitectos como Antonio Riviere y Javier Ortega impulsaron una reforma que dio más espacio a los peatones y modernizó su aspecto.
Hoy en día, la Puerta del Sol es mucho más que una plaza. Es el kilómetro cero de las carreteras españolas, el lugar donde se celebra la Nochevieja cada año con las campanadas del reloj de la Real Casa de Correos, y también una parada simbólica para quienes inician su Camino de Santiago en Madrid.
Una parada llena de historia, vida y simbolismo, justo en el corazón de la capital.




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