Portomarín
En la provincia de Lugo se encuentra Portomarín, un municipio inseparable del Camino de Santiago y del río Miño. La villa nació y creció al lado de un puente romano, reconstruido en la Edad Media, que convirtió al lugar en un paso obligatorio para los peregrinos. El 18 de mayo de 1212, la Orden de San Juan de Jerusalén otorgó fueros para su gobierno y administración, estableciendo aquí una importante encomienda y levantando la iglesia-fortaleza de San Nicolás, uno de los símbolos más representativos de la localidad.
En 1962, la historia de Portomarín dio un gran giro con la construcción del embalse de Belesar, que obligó a trasladar la villa al cercano Monte do Cristo. Para preservar su patrimonio, los vecinos trasladaron piedra a piedra algunos de sus edificios más emblemáticos, especialmente la iglesia de San Nicolás, de estilo románico y construida por la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén. Hoy, sus muros, torres y rosetones siguen imponiendo respeto, recordando el papel protector de Portomarín para los peregrinos. Cuando baja el nivel del embalse, aún se pueden ver los restos del antiguo Portomarín: casas, muros, el malecón y el viejo puente.
El nuevo Portomarín conserva el aire medieval y hospitalario que lo caracteriza. Pasear por sus calles es descubrir un lugar que supo renacer sin perder su identidad, donde la historia y la tradición conviven con la vida cotidiana. Entre sus costumbres más conocidas está el aguardiente, famoso en toda Galicia, y cada Domingo de Pascua se celebra la popular Festa do Augardente, en la que se elabora este licor en la plaza frente a la iglesia, rodeado de música, celebración y encuentro.
Portomarín ofrece al peregrino una experiencia única, donde la historia, el río y las tradiciones se mezclan para acompañar su viaje hacia Santiago de Compostela.





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