COMILLAS

Comillas

A orillas del mar Cantábrico, en la comarca de la Costa Occidental de Cantabria, se encuentra Comillas, una villa que combina historia, arte y mar con una elegancia difícil de igualar. Su casco histórico, lleno de edificios medievales, barrocos y modernistas, es una auténtica sorpresa para los peregrinos que recorren el Camino del Norte.

Conocida como la “villa de los arzobispos”, Comillas debe parte de su prestigio a la Universidad Pontificia, fundada en el siglo XIX y origen de importantes figuras eclesiásticas. Este conjunto monumental, junto con el Palacio de Sobrellano y la Capilla Panteón, es uno de los ejemplos más brillantes del modernismo fuera de Cataluña. En esta época dorada, artistas como Antoni Gaudí y Lluís Domènech i Montaner dejaron una huella imborrable en la villa, haciendo de Comillas un lugar único en el norte de España.

El esplendor de Comillas se acentuó cuando, desde mediados del siglo XIX, la familia real española comenzó a veranear aquí. Su presencia atrajo a la nobleza y a las élites del país, que levantaron palacios y residencias de verano de gran belleza. A pesar de que en el siglo XX el turismo de lujo se desplazó hacia el sur, la villa mantiene su encanto y ese aire de “refugio de la aristocracia discreta y decadente” que tanto la caracteriza.

Entre sus numerosos tesoros arquitectónicos destacan El Capricho de Gaudí, con sus famosos mosaicos de girasoles, y el cementerio modernista diseñado por Domènech i Montaner, donde se alza la escultura del Ángel Exterminador, símbolo de Comillas. Otros lugares imprescindibles son la Iglesia de San Cristóbal, de estilo barroco; la Fuente de los Tres Caños, también obra de Domènech i Montaner; el Parque Güell y Martos con la estatua del marqués; y el Palacio de la Coteruca, que domina la villa desde lo alto.

El pasado se mezcla con la tradición marinera. En el puerto de Comillas, el más pequeño del mundo según el Libro Guinness de los Récords, se rinde homenaje a Jesús Cancio, el poeta de la mar. Muy cerca, la Ermita de Santa Lucía recuerda los tiempos en que los pescadores vigilaban el horizonte desde la atalaya, esperando el regreso de las ballenas.

Comillas también fue pionera en el progreso. En 1881 el rey Alfonso XII celebró aquí un consejo de ministros, convirtiendo a la villa en capital de España por un día, y fue además la primera localidad española con luz eléctrica, gracias a la patente de Edison en 1879.

Entre palacios, esculturas y vistas al Cantábrico, Comillas invita a detener el paso, respirar historia y contemplar su belleza serena. En enero de 2024 fue reconocida oficialmente como uno de los pueblos más bonitos de España, un título que confirma lo que muchos peregrinos del Camino del Norte descubren al llegar: Comillas es un lugar donde el arte, la fe y el mar se encuentran en perfecta armonía.

CAMINO DEL NORTE

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