
Ribadesella
Ribadesella (en asturiano, Ribeseya) es un pueblo del Principado de Asturias que combina historia, patrimonio y naturaleza. Situado entre el mar Cantábrico, Llanes, Cangas de Onís, Parres y Caravia, ofrece tradiciones, paisajes y monumentos que lo hacen único.
Fundado por Alfonso X el Sabio, Ribadesella fue uno de los principales puertos asturianos del siglo XIX. Pero su historia se remonta mucho más atrás. La cueva de Tito Bustillo, declarada Patrimonio de la Humanidad, conserva pinturas y grabados rupestres de época magdaleniense, junto a útiles y mobiliario prehistórico. Los acantilados de Vega y Tereñes y la parte occidental de la playa guardan huellas de dinosaurios, mientras que otras cuevas como Cueva Rosa, La Lloseta, Tenis, Les Pedroses o San Antonio conservan importantes yacimientos prehistóricos que muestran la vida y creatividad de nuestros antepasados.
El patrimonio arquitectónico también es impresionante. La iglesia de Santa María de Junco conserva restos románicos y arcos con cabezas monstruosas. El santuario medieval de San Mamés de Cuerres destaca por su bóveda de piedra y la Fuente de los Peregrinos. Y la iglesia de Santa María Magdalena, construida en 1936, sorprende con los frescos pintados por los hermanos Uría-Aza. Y en el Monte Corberu, la ermita de Nuestra Señora de Guía ofrece un espacio de recogimiento y tradición, un rincón lleno de historia que forma parte del paisaje cultural del pueblo.
Entre los edificios civiles, Ribadesella cuenta con torres medievales como las de Junco y San Esteban de Leces, el palacio de los Prieto Cutre, actual sede del ayuntamiento, y varios palacios de los siglos XVI al XIX en Sebreño, Alea, Linares o Montoto en Torre. Pasear por el paseo marítimo de Santa Marina permite disfrutar de los chalés de indianos, como Villa Rosario o el de los hermanos Uría-Aza, que reflejan la riqueza de la villa a principios del siglo XX.
Ribadesella también es ideal para los amantes de la aventura. Numerosas empresas locales organizan actividades como piragüismo, espeleología o escalada. El Descenso Internacional del Sella, que se celebra el primer sábado después del 2 de agosto, atrae a deportistas de todo el mundo y combina competición y fiesta en un evento de Interés Turístico Internacional.
El pueblo ofrece espacios perfectos para pasear y disfrutar de su historia y naturaleza. El Paseo de la Princesa Letizia recorre el puerto y la playa de Santa Marina. La Ruta del Puerto, con paneles pintados por Antonio Mingote, repasa la historia de Ribadesella desde la prehistoria hasta hoy. La Gran Vía de Agustín Argüelles concentra comercios y cultura, y la Plaza Nueva es un punto de encuentro para locales y visitantes. La playa de l’Atalaya y los acantilados de Tereñes permiten admirar paisajes únicos y la riqueza geológica de la región.
En Ribadesella se respira historia, se disfruta de la naturaleza, se admira el arte y se vive la aventura. Un pueblo que no deja indiferente a quien lo visita y que ofrece experiencias inolvidables para todos.














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