
Ourense
Ourense es una de las grandes ciudades históricas de Galicia y uno de los puntos más singulares del Camino de Santiago en su paso por el interior de la comunidad. La ciudad se extiende a orillas del río Miño, acompañada también por los ríos Barbaña y Lonia, y combina como pocas historia, termalismo y vida urbana. En la Antigüedad, los romanos la conocieron como Auriense, la ciudad del oro, por los yacimientos auríferos del entorno y por la riqueza que ofrecía su territorio.
Hoy, Ourense es un importante nudo de comunicaciones del noroeste peninsular y un centro de referencia administrativa, comercial y cultural. Sin embargo, para el peregrino, la ciudad ofrece algo más que servicios: es un lugar de descanso, de agua caliente, de piedra antigua y de espiritualidad pausada.
El casco histórico conserva buena parte de su trazado tradicional y se encuentra en pleno proceso de recuperación. En él destaca la Catedral de San Martín, construida entre los siglos XII y XIII, uno de los templos románicos más importantes de Galicia. En su interior se venera la imagen del Santo Cristo, una talla de gran devoción popular, y en su fachada se encuentra el Pórtico del Paraíso, considerado una versión gallega del Pórtico de la Gloria compostelano.
Tan profundamente unidos están estos elementos a la identidad de la ciudad que existe un dicho popular que resume su esencia mejor que cualquier guía:
«Tres cosas hay en Ourense que no las hay en España: el Santo Cristo, el Puente y las Burgas hirviendo agua».
El “Puente” al que se refiere el refrán es el Puente Medieval o Puente Viejo, que cruza el río Miño y cuya silueta forma parte inseparable del paisaje urbano. Aunque en origen fue romano, su aspecto actual corresponde principalmente a la reconstrucción medieval del siglo XII, con posteriores reformas. Durante siglos fue el principal acceso a la ciudad y sigue siendo uno de sus símbolos más reconocibles.
Las “Burgas” son el otro gran emblema de Ourense. Estas fuentes de aguas termales brotan en pleno centro urbano a temperaturas que alcanzan entre los 60 y 68 grados, un fenómeno único en Europa. El conjunto de As Burgas, junto con otras zonas termales como A Chavasqueira, Outariz, O Tinteiro o Muíño da Veiga, convierten a Ourense en la capital termal de Galicia. Para el peregrino, sumergirse en estas aguas es una experiencia reparadora, tanto física como mental, tras largas jornadas de camino.
El patrimonio religioso se completa con iglesias y conjuntos de gran valor, como el claustro e iglesia de San Francisco, la iglesia de Santo Domingo, la Santísima Trinidad o Santa Eufemia, además del antiguo Palacio Episcopal. Estos edificios conviven con plazas, calles estrechas y soportales que invitan a caminar sin prisa.
Ourense es también una ciudad de puentes. Junto al Puente Viejo, destacan construcciones más modernas como el Puente del Milenio, con su pasarela elevada y vistas panorámicas sobre el Miño, o el Puente Nuevo, que reflejan la evolución de la ciudad y su adaptación al paso del tiempo sin perder identidad.
Para quien recorre el Camino de Santiago, Ourense es un lugar donde detenerse, curar el cansancio en aguas calientes, cruzar un río milenario y adentrarse en una ciudad que ha sabido conservar su alma. Entre piedra, agua y fe, el paso por Ourense se convierte en una experiencia difícil de olvidar y en uno de los tramos más especiales del camino por tierras gallegas.

















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