
El Burgo de Ebro
Situado a orillas del río Ebro y a tan solo 14 kilómetros de Zaragoza, El Burgo de Ebro es una localidad con un origen que se remonta a la época medieval. Su nombre procede del término “burgo”, que hacía referencia a una villa o población fortificada, y desde sus inicios ocupó una posición estratégica junto al río, favoreciendo la agricultura y el comercio en el valle. A lo largo de los siglos, el municipio formó parte activa de la Ribera Baja del Ebro, desarrollando una economía ligada a la huerta y al aprovechamiento de unas tierras fértiles regadas por el propio río. Cultivos como el melocotón, la alcachofa o los cereales marcaron durante generaciones la vida cotidiana y el paisaje del entorno.
La historia de este territorio es mucho más antigua. En el término municipal de El Burgo de Ebro se encuentra el yacimiento romano de época bajoimperial conocido como La Cabañeta, uno de los más interesantes para conocer los inicios de la romanización en el valle medio del Ebro. Llamado así por su proximidad a la Cabaña Real de los pastores trashumantes, se trata de un campamento militar levantado en el siglo II a. C. para una legión romana y sus tropas auxiliares, que dejó de estar habitado en el primer tercio del siglo I a. C. En la actualidad, el yacimiento se encuentra muy deteriorado y el principal vestigio visible es el foso defensivo que protegía el campamento, aprovechando en uno de sus flancos la defensa natural que ofrecía el propio río Ebro.
La huella cristiana del municipio se conserva en sus ermitas, estrechamente ligadas a la historia del lugar. Por un lado, la ermita de Nuestra Señora de Zaragoza la Vieja, situada en la actual urbanización Virgen de la Columna, es el único vestigio del antiguo núcleo de población conocido como Zaragoza la Vieja, formado por los antiguos cristianos. Durante siglos ejerció como iglesia y perteneció a la parroquia de San Miguel de los Navarros de Zaragoza, hasta que en 1972 pasó a depender de la parroquia de El Burgo de Ebro. Por otro, en lo alto de un monte cercano al pueblo se encuentra la ermita de San Jorge, a la que se accede tras superar un buen desnivel y desde donde se obtienen amplias vistas del valle del Ebro y del paisaje agrícola que rodea la localidad.
Si por algo destaca El Burgo de Ebro es por su entorno natural, marcado por la presencia del río y de sus galachos. El Galacho de El Burgo de Ebro, situado dentro de su término municipal, es uno de los espacios naturales más singulares de la zona. Los galachos son antiguos meandros del río que quedaron aislados tras cambios de cauce o grandes crecidas, formando ecosistemas de gran valor ecológico. Junto a los galachos de La Alfranca y La Cartuja, forma parte de la reserva natural de los Sotos y Galachos del Ebro, un espacio protegido que sorprende por su biodiversidad y su cercanía a Zaragoza.
Hoy, El Burgo de Ebro combina historia, paisaje y tranquilidad, ofreciendo al peregrino del Camino Catalán una parada serena para descansar, conectar con el entorno natural del Ebro y continuar el camino con una mirada más pausada sobre el territorio.










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