CARMONA

Carmona

A solo 30 kilómetros de Sevilla, dominando la amplia Vega del Corbonés, se encuentra Carmona, una de las ciudades con más historia del entorno de la Ruta de la Plata. Su ubicación estratégica, sobre una elevación fácilmente defendible y rodeada de tierras fértiles, explica por qué ha sido un lugar habitado y valorado desde la Antigüedad.

Por Carmona pasaba la Vía Augusta, una de las grandes calzadas romanas de Hispania, que en la Edad Media fue conocida como El Arrecife. Todavía hoy se conservan algunos restos de esta vía y un pequeño puente romano que recuerdan la importancia de la ciudad como punto de paso y conexión. El propio trazado urbano mantiene la huella del antiguo plano romano, lo que permite intuir su pasado en cada paseo por el centro histórico. Durante la etapa musulmana, Carmona continuó siendo un enclave relevante e incluso llegó a convertirse en capital de uno de los primeros reinos de Taifa.

Caminar por Carmona es recorrer siglos de historia concentrados dentro de su recinto amurallado, declarado conjunto histórico en 1963. Las murallas, reutilizadas y transformadas por distintas civilizaciones, siguen marcando el perfil de la ciudad. En el ámbito defensivo destacan el Alcázar del Rey Don Pedro, hoy convertido en parador; el Alcázar de Arriba; la imponente Puerta de Sevilla, fortificada como un pequeño alcázar; la Puerta de Córdoba y la torre del Picacho. Todo ello refleja la importancia estratégica que tuvo Carmona a lo largo del tiempo.

El legado romano es especialmente visible en su necrópolis, uno de los conjuntos funerarios más importantes de la península ibérica. Allí se pueden visitar tumbas tan singulares como la de Servilia o la del Elefante, además de restos de un anfiteatro que evidencian la relevancia de la ciudad en época imperial. Carmona cuenta también con un museo que ayuda a comprender mejor este rico pasado.

El patrimonio civil se aprecia en sus numerosas casas-palacio, como la del Marqués de las Torres —actual Museo de la Ciudad—, o las de los Aguilar, los Domínguez, los Rueda y los Lasso, que muestran la huella de familias nobles y acomodadas. A este conjunto se suma el Teatro Cerezo, construido en 1934, que aporta un toque más reciente a la historia arquitectónica local.

La ciudad conserva además un notable patrimonio religioso. Iglesias como Santa María de la Asunción, San Pedro, Santiago, San Bartolomé, San Blas o San Felipe se suman a ermitas como las de San Mateo, San Antón y Nuestra Señora de Gracia, así como a conventos como los de la Concepción, Madre de Dios, Santa Clara o la Trinidad. Este amplio conjunto refleja la intensa vida religiosa que marcó la ciudad durante siglos.

En el entorno del municipio se encuentra también la Cueva de la Batida, una antigua cantera medieval que forma parte del paisaje histórico de Carmona y muestra cómo el territorio ha sido aprovechado desde tiempos remotos.

Integrada en el recorrido histórico de la Ruta de la Plata, Carmona ofrece al viajero una experiencia auténtica: murallas que cuentan historias, restos romanos que conectan con el pasado clásico y calles que conservan la esencia de una ciudad que ha sabido mantener viva su identidad a lo largo de los siglos.

RUTA DE LA PLATA

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