
Itálica
A pocos kilómetros al norte de Sevilla, en el municipio de Santiponce, se encuentran las impresionantes ruinas de Itálica, la primera ciudad romana fundada en Hispania y también fuera de Italia. Su origen se remonta al año 206 a. C., cuando se asentaron aquí soldados heridos tras la Segunda Guerra Púnica sobre un antiguo poblado turdetano, en un lugar estratégico junto al río Baetis, entre las ciudades de Hispalis (Sevilla) e Ilipa (Alcalá del Río).
Itálica alcanzó su máximo esplendor durante los siglos I y II d. C., especialmente bajo los emperadores Trajano y Adriano, ambos nacidos en esta ciudad. La fama de Itálica en Roma se vio reforzada por este hecho, convirtiéndola en una de las colonias hispanas más prestigiosas del imperio.
Entre los restos que hoy podemos visitar destacan las murallas que protegían la ciudad, el anfiteatro —donde se realizaban espectáculos y luchas de gladiadores—, el templo de Trajano (Traianeum), las termas mayores, conocidas también como de la Reina Mora, y varias casas con mosaicos y estructuras que muestran la vida cotidiana de sus habitantes. La ciudad, aunque nunca fue capital de provincia, tuvo gran relevancia durante la época imperial y siguió manteniendo cierta importancia hasta la época visigoda, cuando incluso sus murallas fueron restauradas por el rey Leovigildo en el siglo VI.
Durante la etapa musulmana, Itálica pervivió bajo el nombre de Talikah o Taliqa, y algunos autores árabes documentaron personajes con la nisba al-Talikí. No fue hasta el siglo XII cuando la ciudad quedó prácticamente abandonada, conocida ya como Campos de Talica o Sevilla la Vieja, aunque sus ruinas continuaron siendo utilizadas como cantera de materiales durante siglos.
Itálica también es célebre por ser cuna de emperadores romanos, un hecho destacado desde el siglo XVI por historiadores y poetas como Rodrigo Caro. Sus ruinas han despertado la admiración de viajeros de todo el mundo y, a pesar de los saqueos y la utilización de sus materiales a lo largo de los siglos, se ha ido recuperando y protegiendo como uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de España. Desde 1912 fue declarada Monumento Nacional y hoy se encuentra dentro de un área arqueológica protegida por la Junta de Andalucía, equipada con técnicas modernas de conservación.
Visitar Itálica es adentrarse en los orígenes de la presencia romana en Hispania: recorrer sus calles, imaginar su anfiteatro en pleno espectáculo o contemplar los restos de templos y casas que han sobrevivido más de dos mil años. Situada a solo 7 km de Sevilla, ofrece a los viajeros de la Ruta de la Plata una experiencia única, donde historia, arqueología y paisaje se mezclan para contar la fascinante historia de la primera colonia romana fuera de Italia.









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